Cómo hacer buenos personajes profundizando en su psicología

Apoyándonos en la psicología crearemos personajes más complejos

Desarrollar buenos personajes suele ser un quebradero de cabeza para los escritores con poca experiencia. Me refiero a crear personajes realistas que mediante sus acciones y diálogos sean capaces de diferenciarse del resto. Una de las fórmulas recomendadas para definir la personalidad de nuestros personajes es apoyarse en actitudes psicológicas de individuos reales. Por dicha razón, a continuación os cuento cómo construir características sólidas que distingan a vuestros personajes.

Cómo crear personajes creíbles

De manera intuitiva solemos relacionar a los buenos con ciertos rasgos como simpatía, altruismo, lidian contras las injusticias y su ayuda siempre aporta valores positivos. Por su parte, los malos se sitúan en el polo opuesto de la balanza, solo buscan ejercer el mal por su propia naturaleza de crear el caos y discordia en el mundo. Se trata de una forma muy vaga de entender la naturaleza interna de los personajes, estructuras que encontramos en historias poco profundas como el cine palomitero que apuesta más por la espectacularidad que por un buen guion. La mayoría de escritores novatos no dedican tiempo o esfuerzo, al menos el suficiente, en definir cómo van a ser sus personajes porque encuentran ejemplos pobres en la cultura popular. Presentar unos perfiles tan simples y predecibles tiende a aburrir, sobre todo ahora que vivimos una época con historias repletas de antihéroes cuyas acciones se sitúan en una línea difusa entre el bien y el mal. Aunque lo peor que puede hacer un autor es utilizar el arquetipo de Mary Sue, un personaje capaz de lidiar con cualquier conflicto, con numerosas habilidades que para otros requerirían años de entrenamiento, congenian a la perfección con los demás personajes menos con los antagonistas, que generalmente actúan por envidia tratando siempre por quedar por encima del protagonista. En general, características demasiado perfectas. Utilizar esta clase de personaje suele tener consecuencias catastróficas dentro de una historia, aunque existen ejemplos de éxito, pero por norma dificulta a los lectores la empatía con él porque las personas somos imperfectas. La clave principal para crear personajes de calidad y creíbles es añadirles tanto virtudes como defectos, recalcando el punto de los defectos.

Descubre el Modelo de los cinco grandes para construir personajes

En este sentido, podemos valernos de ciertas estructuras predefinidas para construir personajes como los propios arquetipos incluidos en el viaje del héroe o emplear eneagramas para su evolución o responder una serie de preguntas, conceptos que ya comenté en anteriores artículos. Pero como toda ayuda es poca a la hora de escribir ficción, esta vez quiero hablaros de modelos psicológicos reales para desarrollar personajes, más concretamente lo que se conoce como Modelo de los cinco grandes, o Big Five en inglés. El Modelo de los cinco grandes es una clasificación de cinco rasgos que encontramos en mayor o menor medida en todas las personas reales. Gracias a estas características podremos definir personajes que cualquier lector podrá asociar con gente de su entorno, consiguiendo realismo y a su vez mayor empatía.

Apertura a la experiencia

La apertura es una faceta que se compone por la curiosidad intelectual, imaginación activa, sensibilidad por la estética, ser consciente de los sentimientos propios y el gusto por la variedad. Está relacionada que el bienestar psicológico del sujeto además de asociarse con la creatividad, el conocimiento y la inteligencia. Como su nombre indica, apertura a la experiencia, depende de lo abierto o expuestos que estemos a situaciones poco cotidianas. Por ejemplo, un individuo con bajo grado de apertura preferirá quedarse en casa, o con un pequeño círculo de conocidos, para pasar su tiempo libre mientras que otro con un grado elevado estará dispuesto a vivir nuevas experiencias aunque sea rodeado de desconocidos, es decir, la apertura de experiencia está ligada a la tolerancia al cambio y a tener ideas más conservadoras o liberales. Normalmente el grado va descendiendo conforme nos hacemos mayores.

De cara a desarrollar un personaje, la apertura a la experiencia decidirá si están dispuestos a exponerse a nuevas vivencias o la forma con la que lidian con ideas contrarias a sus creencias. Los personajes con un elevado grado de apertura serán curiosos e imaginativos, siendo capaces de enfrentarse a los conflictos con un enfoque diferente valiéndose de su inventiva. También serán más propensos a utilizar un vocabulario más rico. Los personajes con un grado bajo de apertura serán conformistas y no cuestionan las ideas generales de la sociedad, se sienten cómodos en su situación y evitan los cambios. Se trata de individuos que seguirán actuando del modo esperable aunque no alcancen su objetivo, siendo consistentes pero cautelosos con lo desconocido.

Conciencia

La característica de la conciencia está ligada al conocimiento que se tiene de uno mismo y del entorno, también se refiere a la moral y la capacidad de recibir estímulos tanto internos como externos. Gracias a la conciencia las personas son capaces de percibir la realidad mediante interactuación, interpretación y asociación de estímulos.

En narrativa, la conciencia determina el autocontrol de los personajes, tanto de sus impulsos a la hora de actuar como la capacidad de planificación. Los personajes con una alta conciencia son responsables y confiables, son capaces de organizar planes eficientes y bien organizados. Por contra, una baja conciencia se traduce en una mayor improvisación, actuando sobre la marcha. No son amigos de los compromisos ni de la puntualidad, los demás los ven como personajes distraídos y olvidadizos, destacando por ser descuidados y, en ocasiones, extravagantes.

Extraversión e introversión

La extraversión es un rasgo que mide la sociabilidad, es decir, el interés de las personas por fomentar los encuentros sociales o, su contrario, la introversión en los individuos proclives a la soledad. La extraversión se caracteriza por el interés por elementos externos como la gente o las cosas, y en consecuencia por socializar y estar al tanto por lo que ocurre en su entorno. La introversión se centra en el interior del sujeto. Tienden a dar mayor importancia a sus pensamientos y sentimientos, desarrollando su propio mundo interior.

Para desarrollar personajes a través de este rasgo hay que recordar que no existe nadie que se sitúe en un extremo absoluto, aunque exista una tendencia siempre habrá situaciones determinadas o excepcionales por las que los sujetos cambien de actitud. Los extrovertidos son personajes abiertos y comunicativos, propensos a iniciar conversaciones, disfrutan en compañía, se apuntan a todas las fiestas, optan por el riesgo y las estimulaciones externas, destacan por su energía. Por otro lado, los introvertidos son más relajados en cuanto a actividades sociales, estando más cómodos en solitario y normalmente rechazan los estímulos externos. Los demás los ven como tímidos y reservados. Durante la adolescencia las personas tienden a la extroversión aunque van cambiando a introvertidos con el paso del tiempo.

Amabilidad

La amabilidad es una cualidad ligada a los comportamientos que consideramos como buenos, solidarios, cooperativos y considerados. Es una característica que puede diferir entre culturas pero suele manifestarse como altruismo, empatía o simpatía.

Los personajes amables confiarán y actuarán desinteresadamente para satisfacer el bienestar del resto. Incluso pueden llegar al punto de preocuparse sin llegar a mostrar su opinión o verdaderos sentimientos por no perjudicar a otros. Se distinguen por su amigabilidad y compasión. Los personajes carentes de amabilidad abusarán del insulto fácil y son más agresivos. No respetan las emociones de los demás, sin preocuparles la situación de otros para dar su punto de vista, cuentan con actitudes desafiantes e insensibles. La amabilidad es un rasgo que crece con la edad aunque siempre hay excepciones.

Neuroticismo

El neuroticismo o inestabilidad emocional es una característica que en un alto grado conlleva a la inestabilidad e inseguridad emocional, provocando estados de ansiedad, tensión y preocupación constante.

Los personajes que disponen de niveles bajos de neuroticismo son calmados, tratan de resolver situaciones adversas sin perder los nervios y siempre de manera sosegada, aunque esto puede cambiar en situaciones extremas. Ante los problemas o fallos seguirán adelante en vez de lamentarse. Asimismo, un alto nivel desemboca en personajes irritables, sufriendo ansiedad ante cualquier factor que altere sus planes. Mostrarán una continua preocupación por las hipotéticas consecuencias negativas y sufrirán ataques de ira cuando sean incapaces de controlar la situación.

Sin duda, el Modelo de los cinco grandes ayuda a que los autores puedan desarrollar sus personajes de forma realista, una serie de características que tendrán consecuencias en el desarrollo de las historias y también sirven para adentrarnos en los momentos del pasado de los personajes para conocer qué ha desencadenado tales actitudes negativas. Es recomendable utilizar combinaciones de los rasgos para mayor riqueza y optar por los extremos en las situaciones más adversas. Sin olvidar que los buenos personajes evolucionan a lo largo de la trama para bien o para mal.

Consejos narrativos I: Simpatizar con el protagonista

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La página sufre algo de escasez de contenido últimamente, culpa de un servidor, así que se me ha ocurrido hablar sobre algunos pequeños consejos para mejorar vuestras historias. Voy a empezar con uno bastante básico pero que utiliza en la mayoría de historias, simpatizar con el protagonista. Sin duda, se trata de un consejo manido por las páginas web de escritura pero que explican como un concepto vago que requiere trabajar con el personaje a través de toda la trama. Yo os diré el momento decisivo para utilizarlo, cuando presentamos al protagonista.

El mejor momento para simpatizar con el protagonista de una historia es al principio, hay otros personajes que parecen malos y luego adoraremos por los giros en la historia, pero el protagonista debe cautivar a los lectores en la primera escena al ser el que cuenta con más peso en todo el conjunto de la historia. Para que el público simpatice con el protagonista, para que quieran que triunfe en su meta, solo basta con que haga “algo”, normalmente una buena acción. Un ejemplo que me gusta mucho para retratar dicha acción es la película de Aladdín de Disney. Aladdín aparece por primera vez en el mercado de Agrabah, lo que hace es robar para luego ser perseguido por la guardia. El público debe simpatizar con el protagonista y nos presentan a un ladrón que por norma provocaría el sentimiento contrario, aunque cuenta con una personalidad simpática y los guardias parecen los verdaderos delincuentes por su agresividad. Antes de finalizar la escena, cuando despista a la guardia, Aladdín se encuentra con un par de niños rebuscando comida en la basura. No duda en regalar su botín, que era una barra de pan, a un par de niños necesitado aunque ahora sea él quién pasará hambre.

Una acción tan sencilla hace que el público conecte con el protagonista, la clave es que dentro de la circunstancia de cada protagonista debemos encontrar el detalle que muestre su lado bueno o, al menos, nos haga conectar con su propósito. No hace falta que sea una buena acción, puede mostrar su lado cómico ante situaciones peligrosas. Por su parte, los antihéroes, que suelen caracterizarse por su falta de bondad, lo ideal es que muestren momentos donde la sociedad los maltratan o le dan de lado, que se aprecie la razón por la que son unos incomprendidos.

Espero que este consejo os ayude a mejorar el arranque de vuestros proyectos literarios. Próximamente os traeré nuevas ideas sencillas pero efectivas.

Ejercicios creativos para escritores II: juegos de rol

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La principal herramienta de los juegos de rol es la imaginación

Hace tiempo escribí un artículo hablando sobre unos sencillos ejercicios creativos para escritores, cuya finalidad era practicar con relatos que incluso podrían derivar en ideas para novelas o sagas de libros. Ahora os quiero hablar de un nuevo modo de alimentar la creatividad para contar historias. Os hablo de los juegos de rol.

¿Qué es un juego de rol?

Dentro de los juegos de rol tomamos el papel de diferentes personajes dentro de mundos ficticios, aunque pueden estar inspirados en la realidad. Cuando hablo de juego de rol me refiero a los de libro, como por ejemplo Dungeons and Dragons, Vampiro o Cultos innombrables. Aunque existen otros formatos como juegos de mesa, cartas, videojuegos, etc. Se tratan de sistemas de juego donde cada libro presenta sus propias reglas y características para interactuar con el mundo y otros personajes, sean jugadores o no. Lo normal es que una persona haga de máster, es decir, alguien se encarga de narrar las situaciones que viven los personajes, de interpretar a los pnj (personajes no jugadores) y controlar que se cumplan las reglas. Los jugadores cuentan con fichas para crear a sus personajes donde anotar las características, habilidades, dinero, objetos y cualquier información relevante para jugar. Los jugadores interpretan a sus alter egos de manera literal, actuando verbalmente como si de una obra de teatro se tratase, y tirando dados, para comprobar si son capaces de superar los diferentes desafíos.

Jugar al rol es participar activamente en narrativa

Los juegos de rol son narrativa viviente, es un ejercicio de improvisación constante donde los jugadores desconocen los peligros a los que se enfrentarán. Tomarán decisiones y sufrirán las consecuencias. Jugar al rol es una forma divertida de desarrollar la creatividad y adquirir nuevas ideas. Aquí me gustaría resaltar algo importante, el trabajo de máster no es el de conducir a los jugadores a la historia que quiera mostrarles, puede inventar y diseñar el mundo o tomar módulos ya construido, pero su función será la de mediar entre jugadores y el escenario. Jugar a rol sirve a los escritores para dar rienda suelta a la imaginación y dejarse llevar. Después de varias sesiones de juego seguro que florecen nuevas ideas para trasladar al mundo de las letras.

Aspectos a tener en cuenta

Hay muchos escritores, algunos autores publicitan sus libros haciendo referencia a esto, que cuentan historias basadas en sus experiencias con los juegos de rol. Un excelente punto de referencia para desarrollar una historia pero mi consejo es escribir una adaptación, tomando algunas ideas principales del juego y momentos decisivos pero cambiando otros y añadiendo nuevas tramas para que funcione la narrativa. Algunos escritores cuentan en sus libros escena por escena, calcadas de sus experiencias roleras con el resultado de una vorágine de sucesos que el autor recordará con nostalgia pero resultarán un caos para los lectores. Por no hablar que a veces las resoluciones de los conflictos dentro del juego son unos Deus Ex Machina de manual, que sirven en el momento pero que deben modificarse al adaptarlo.Por otro lado, si vuestro papel dentro del juego es el de máster no tratéis de construir una gran historia para contarlas a los jugadores, esa no es la función. Debéis dejar que sean los jugadores quienes conduzcan la trama. Siempre habrá momentos para hablar a los jugadores sobre detalles del mundo y personajes, no tratéis de obligarles a ir por un único camino marcado. Y por supuesto, participando como jugador también favorece las ideas narrativas, sobre todo para desarrollar personajes y practicar con diálogos.

Lo cierto es que me gustaría explayarme sobre los distintos sistemas de rol y otras recomendaciones para inexpertos pero no es el objetivo de este artículo. Puede que en el futuro vuelva a hablaros del tema.

Aprender de los malos libros

malos libros
Nos solemos alejar de los libros que menos nos gustan

Un ejercicio indispensable para mejorar nuestra escritura es leer mucho, aprender de la técnica de los buenos escritores, asimilar los recursos que utilizan y de paso aumentar nuestro vocabulario. Aunque el tiempo es finito y la pila de nuestros libros pendientes cada vez es más grande, los lectores habituales sabrán de lo que hablo. La cuestión es que tratamos de hacernos cada vez más selectivos. Antes de comenzar la lectura de un nuevo libro valoramos si es de los géneros que nos gustan, si su autor es reconocido o lo hemos leído antes, revisamos las críticas que encontramos por Internet, la opinión de amigos y toda información nos ayude a prever si nos gustará.

Yo lo reconozco, hace ya unos años que me he vuelto quisquilloso a la hora de decidirme por un libro. Tengo una larga lista de pendientes bien sea comprados o el punto de mira para hacerme con un ejemplar, y por mucho que digan otros hasta que no me adentro en sus páginas no soy capaz de saber si me gusta o no. Para mí, leer es un ejercicio de entretenimiento pero también de aprendizaje. En mi obsesión por descubrir buenas novelas rechazo toda aquella que no me atrape con su comienzo. Para esto vienen muy bien las primeras páginas gratuitas que se pueden leer en los libros digitales de Amazon. Incluso he aprendido a abandonar lecturas por resultarme pedantes. Al final me he dado cuenta de algo muy importante, los malos libros tienen mucho que enseñar. Nos ayudan a mejorar más que los buenos libros, por lo que deberíamos pensarlo dos veces antes de evitar ciertos títulos.

Primero quiero explicar a lo que me refiero con malos libros. No hablo de aquellos que son un atentado contra la literatura con fallos de ortografía, errores gramaticales, todos sus personajes planos, historias predecibles, aburridas, y sin estructura narrativa trabajada. No, hay que alejarse de los libros con dichas características. Cuando hablo de malos libros me refiero a aquellos que tienen tanto puntos buenos como malos a partes iguales. Sagas con su legión de seguidores pero que uno puede encontrar fallos que, sin ser muy frecuentes, cuando aparecen desafinan el conjunto. Cuando un protagonista es un Mary Sue, cuando resuelven conflictos con Deus Ex Machina, hay elementos del mundo incoherente o simplemente si notamos que se pasan con las descripciones.

Los errores que he explicado son fáciles de localizar, a diferencia de un libro de calidad que tendríamos que analizar a fondo su estructura, diseño de personajes, diálogos, etc. Cuando detectamos un error en la lectura que nos saca del contexto somos conscientes. Un buen libro nos atrapa y devoramos sus páginas para saber qué pasará a continuación, no nos damos cuenta de la razón, solo queremos más. Habría que estudiarlos. Los malos libros nos enseñan rápidamente, cuando encontramos errores los recordamos, e incluso podemos apuntarlos en una libreta. Cuando escribamos en el futuro nos alejaremos de aquellos diálogos con tan poca personalidad, evitaremos recursos manidos o adjetivos tan evidentes. Los malos libros nos enseñan a cómo no escribir, y ya es algo, incluso a veces tienen buenas historias, algún personaje memorable o situaciones divertidas, a pesar de los baches que estropean un poco la experiencia. Quizás debamos empezar a valorarlos como es debido los malos libros. Aunque siempre podemos abandonarlos para comenzar la siguiente lectura que espera en nuestra mesita de noche.

Técnicas de escritura de Brandon Sanderson

brandon sanderson
Brandon Sanderson

Brandon Sanderson es uno de los autores de fantasía más relevantes de la actualidad, se trata del creador de sagas como Nacidos de la Bruma o El Archivo de las Tormentas. Su principal diferencia con otros referentes del género, por ejemplo George R.R. Martin o Patrick Rothfuss, es la rapidez con la que es capaz de terminar sus libros. Aunque él mismo no se considera un escritor rápido sino constante. En el siguiente artículo os contaré las principales técnicas de escrituras que emplea Brandon Sanderson para terminar sus libros, quizás os sirvan para aplicarlas en vuestros proyectos.

Ser constante

El mejor consejo que existe para convertirte en escritor es que escribas. Es obvio pero a la hora de la verdad utilizamos cualquier pretexto para procrastinar. No importa que truene o tiemble el suelo, tu culo debe permanecer pegado en la silla sin distracciones. Brandon Sanderson trata de escribir cada día entre 2.500 y 3.000 palabras, aunque se toma los fines de semana como descanso. Utiliza un excel para llevar un registro, comprobar su progreso y calcular el tiempo que falta para terminar cada una de sus obras. Eso sí, si algún día no es capaz de llegar al cupo de palabras no hay problemas, no se impone un castigo, simplemente apunta lo que ha trabajado y mañana será otro día.

Para Sanderson, escribir tanto hace que entre en lo que denomina como «la zona», un estado de escribir inconscientemente, por inercia, donde es capaz de trabajar sacando el potencial oculto que lleva dentro. Este método de escribir se desarrolla cuando ya estamos tan acostumbrados a escribir que al ponernos a ello lo hacemos de forma automática, sin tener que pensar a cada línea para que quede perfecto. Es como si nuestra imaginación tomara el control sin necesidad de razonar.

Aunque 2.500 palabras al día puede ser un objetivo abrumador para escritores novatos. Lo ideal es que cada uno busque su límite, 500 palabras pueden ser un número ideal para comenzar.

La necesidad de revisiones y esquemas

Brandon Sanderson deja claro que existe una gran diferencia entre el primer manuscrito de cualquiera de sus libros y la versión final que termina publicándose. Declara la importancia de terminar el primer manuscrito para trabajar en revisiones que darán lugar a la versión final de la obra. Se declara como escritor mapa, es decir, prepara un esquema que él denomina sinopsis detallada con todo lo que quiere contar en el libro. Dicha sinopsis cuenta con una décima parte del total de la obra.

Aunque otros autores de éxito como Stephen King escriben a partir de una premisa, escritor brújula, a Sanderson le ayuda mucho partir de una estructura con el final para hilvanar las tramas y sucesos que van sucediendo en la historia. Hacer un esquema sirve como guía para ayudarnos con la estructura de la historia. Una herramienta muy útil para hacer esquemas narrativos es la escaleta.

Los borradores de Brandon Sanderson

El autor confirma que cada libro suyo requiere de como mínimo cuatro versiones de borrador antes de ser publicando. La secuela de Escuadron tuvo hasta 14 borradores porque una subtrama no funcionaba.

El primer borrador es un texto ilegible, se trata de un texto recién escrito sin las ediciones realizadas por el propio autor. Sanderson escribe los arcos argumentales de todos los personajes por separado. A partir de este borrador trabajara con correcciones, añadiendo o quitando escenas si así lo requiere la historia para ganar sentido.

El segundo borrador mantiene un buen equilibrio entre sus escenas. Ya tiene el ritmo y la estructura adecuada. Es una versión para enviar a su editor. Este texto será revisado por lectores alpha, profesionales de la editorial que buscarán fallos.

El tercer borrador se realiza a partir de las sugerencias de los profesionales, cuenta con un mayor pulido y suele eliminar un 10% de contenido innecesario. El texto está listo para enviar a los lectores beta que esta vez son fanes de la saga.

El cuarto borrador sería la versión lista para publicar, con algunos cambios sugeridos por los betas. Si la respuesta de estos es excesivamente negativa entonces volvería a reescribir las partes del texto que no funcionan, por lo que volvería a pasos anteriores.

Brandon Sanderson hace especial hincapié en una cuestión, avisa a los lectores nóveles que no cometan el grandísimo error de comparar su primer borrador con una versión publicada de sus autores favoritos. Nadie es tan bueno para conseguir dicha calidad de una sentada.

Los escritores profesionales cuentan con un equipo que les ayudan a pulir los textos y los borradores son reescritos una y otra vez hasta conseguir el resultado deseado. Sanderson también afirma que los cinco primeros libros de cualquier autor suelen ser mediocres necesitan experiencia para dominar la escritura.

Si eres un escritor novel que andas un poco perdido con tus proyectos literarios, te recomiendo Cómo escribir un libro: guía básica de narrativa. Se trata de un manual con todo lo que he aprendido en los últimos años sobre estructuras, recursos y demás herramientas para desarrollar una historia a partir de una idea.

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Cómo escribir escenas de acción para seducir a los lectores

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Toma el control al escribir escenas de acción

Las escenas de acción son situaciones esenciales para las historias de aventuras, fantasía o ciencia ficción. Una serie de conflictos continuos que generan una emoción creciente. Pero se trata de algo más que una pelea o una persecución, son encuentros inesperados o no que los protagonistas deben resolver y a veces traen consecuencias nefastas que cambian radicalmente el rumbo de la trama. Aprender cómo escribir escenas de acción es fundamental para generar tensión en el lector, captando su interés, para que siga leyendo y conozca qué sucederá a continuación.

Os cuento algunos consejos para escribir escenas de acción y las características más importantes que debéis tener en cuenta. Una manera de trabajar las escenas de acción es plantear su propia introducción, nudo y desenlace, con los preparativos, acción y consecuencias.

Saltarse la acción

Sí, habéis leído bien. Una de las técnicas para presentar una escena de acción es saltársela. No lo digo yo, es un recurso que utilizan los escritores de éxito. Recuerdo hace algunos años cuando leí Juego de Tronos, los libro de Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martín, que encontré momentos de acción que directamente se obviaban. Canción de Hielo y Fuego utiliza en numerosas ocasiones dicho recurso, principalmente en batallas importantes que viven los personajes donde no recae el punto de vista del narrador.

La acción puede saltarse siempre que el conflicto sea irrelevante para la historia. Los lectores se llevarían las manos a la cabeza si el autor omite el esperado enfrentamiento final contra el villano. Saltaremos las escenas de acción cuando lo importante del conflicto sean sus consecuencias. Porque lo verdaderamente importante de una escena de acción es cómo llegamos a ellas y sobretodo los cambios que traen.

Lo que ocurre antes

Las escenas de acción no suceden por arte de magia. Son fruto de las decisiones de los personajes o por los intereses de terceros. A veces incluso son causa de desastres naturales, como un terremoto o una inundación, o casualidades pero siempre las dotaremos de sentido. Es importante mostrar la situación que conduce a la acción y describir la escena momentos antes de comenzar. También aclaramos lo que está en juego.

Lo que ocurre antes a veces es como la calma que precede a la tormenta. Los personajes pueden mostrar sus sentimientos de duda o preocupación. Es el momento de los conflictos internos, de enseñar la tensión entre los protagonistas y planificar como resolverán el conflicto, aunque a veces se trunquen los planes. Lo que ocurre antes también es la descripción de los instantes previos a la acción.

Las consecuencias

Quizás la característica más importante de una escena de acción, las consecuencias que provoca. A priori puede parecer que la acción son solo momentos espectaculares para dejar a todos con la boca abierta pero una escena de acción tras otra sin sentido aburre. Cada escena de acción que suceda debería implicar cambios en la historia, en los personajes o en el objetivo de estos. Podemos hacer que algún personaje acabe herido, complicando los sucesos venideros, alguien muere, pierdan un objeto fundamental, se enteren de que alguien anda tras ellos o cualquier otra cosa que se nos ocurra.

Las escenas de acción podemos usarlas para dar giros inesperados en la trama. Son detonantes para conducir a los personajes a nuevos rumbos inesperados. También sirven para justificar la evolución de los personajes durante la historia.

Cómo escribir una escena de acción

Una vez que comencemos a escribir las escenas de acción debemos tener claro algunas cuestiones. Para empezar se acabaron los momentos de reflexión o conflictos internos de los personajes. Las descripciones de acción tienen que ser claras y concisas. Las frases cortas son ideales para acelerar el ritmo de la acción. Para atrapar al lector y que continúe leyendo. También es preferible utilizar verbos frente a los adjetivos. Los verbos generan dinamismo mientras que los adjetivos detienen el movimiento.

Con frases cortas y verbos forzamos la tensión del lector para continuar leyendo pero limitará su razonamiento. La acción requiere claridad y precisión. Olvidemos las metáforas con florituras o reflexiones que podrían confundir al lector que solo quiere saber qué ocurrirá a continuación. Ya perdimos tiempo en lo que ocurre antes para describir y poner en situación al lector.

Por último hay que tener cuidado con no alargar demasiado la acción y frenar progresivamente la escena. La acción continua cansará y un corte brusco sería confuso.

Evitar un Deus Ex Machina

Una última recomendación es no resolver la escena de forma mágica. Si no sabéis lo que es Deus Ex Machina os invito a leer un artículo donde hablo sobre él. En resumen, para solucionar conflictos debemos utilizar métodos y habilidades que hayamos presentado previamente para no engañar al lector. Si los personajes tienen habilidades o herramientas con las que resolverán las escenas de acción deben ser conocidas con anterioridad.

Las escenas de acción deben dosificarse en su justa medida, muchas o pocas conseguirán el efecto contrario que deseamos. Aprenderéis a dosificar los conflictos trabajando y escribiendo mucho. Espero que este artículo os sirva para escribir escenas de acción. Si contáis con alguna duda tenéis disponible los comentarios y seguidme en redes sociales para .