Lovecraft II: trayectoria literaria, ciclo onírico y horror cósmico

Lovecraft: Influencias, Ciclo Onírico y Horror Cósmico

Lovecraft fue capaz de inventar mundos que se nutrían de las visiones de sus sueños y una afición por lo antiguo. Actualmente su literatura forma parte de la cultura popular, nos introduce a pueblos remotos que han sido olvidados por la civilización, da forma a criaturas sobrenaturales provenientes de estrellas lejanas que son adoradas como dioses y nos adentra a conocimientos prohibidos que conducen a la locura. Por desgracia, en vida no consiguió publicar ni un solo libro, su trabajo se limitaba a revistas de relatos pulp a las que era asiduo como Weird Tales. Para Lovecraft la escritura era tan solo una afición, nunca consideró que su habilidad fuese la de un profesional. Su trabajo como escritor tomó un rumbo romántico a pesar de sus necesidades económicas. Ya hicimos un repaso a la vida del autor, así que a continuación os hablaré sobre el trabajo de H. P. Lovecraft, sobre sus influencias literarias, el ciclo onírico y el horror cósmico, elementos que dieron origen a los Mitos de Chtulhu.

Los inicios de Lovecraft en la Literatura

Lovecraft tuvo una infancia recluido en su hogar pero su imaginación le hizo viajar a lugares lejanos. Los sueños y la literatura encendieron una llama de creatividad que marcó el resto de su vida. Con 3 años aprendió a leer y con 5 empezó su afición por la fantasía y los mundos extraños gracias a Las mil y una noches, el punto de partida a una influencia de la cultura árabe que se vería reflejada en sus futuros relatos, como por ejemplo el nombre de Abdul Alhazred, el árabe loco autor del ficticio Necronomicón. A los 7 años comenzó a sufrir violentas pesadillas recurrentes que alimentaron su faceta de escritor soñador al aportarle ideas para dar forma a sus mundos. Aunque pasaron décadas hasta plasmar visiones oníricas dentro de sus relatos. Las pesadillas le mostraban lugares pero también criaturas horribles, uno de estos monstruos los denominó “noctívagos demacrados”. Se trataba de seres negros, flacos y viscosos, con alas de murciélago, cuernos, una cola terminada en púa y caras planas sin lucir rostro alguno. Solía agarrarle del estómago para conducirlo por los aires donde solo reinaba la oscuridad hasta que llegaba a sobrepasar torres de ciudades muertas y de geometría imposible, luego le dejaban caer, descendiendo a gran velocidad hasta despertar en un estado de pánico. Durante su infancia también conoció a su gran maestro, Edgar Allan Poe, cuyos relatos despertaron el interés de Lovecraft por el terror.

La influencia de Poe

Lovecraft aprendió a trasladar el prototipo del terror clásico a su propio tiempo, perfeccionando la fórmula que planteó Poe. Abandonó la inspiración gótica, herencia de la historia medieval, con fantasmas haciendo sonar sus cadenas en lúgubres castillos, a un nuevo escenario en Estados Unidos, un país con una historia bastante breve y sin conexión con civilizaciones antiguas con sus propias leyendas y mitos como es el caso de Europa o Asia. La literatura de Poe estaba ligada a lo gótico pero fue de los primeros autores que trasladó el terror de lo externo a lo interno de los individuos. Gracias a los relatos de Poe, Lovecraft escribió sus primeras historias con 8 años, por ejemplo La botellita de cristal, La cueva secreta o El misterio del cementerio. Pocas fueron las historias que sobrevivieron a la quema que hizo el propio autor al considerarlas de muy baja calidad. Tendrían que pasar unos 10 años para que volviera a escribir ficción, durante el resto de su juventud dedicó mayor interés a la poesía y a los ensayos. Los primeros trabajos de Lovecraft están a medio camino de terror externo e interno, y entre lo sobrenatural y lo psicológico. Él mismo declaró en cartas que sus primeros trabajos imitaban inconscientemente a Poe. Con el tiempo trató de desligarse de esta influencia reinventando su estilo literario. Uno de los puntos más criticados de su narrativa es la utilización excesiva de adjetivos, sin embargo este era el medio que empleaba para trasmitir el estado de desasosiego mental de los protagonistas, servían para crear una imagen psicológica de los mismos.

Ciclo onírico

Otro de sus grandes referentes fue el conde Dunsany, autor a quien también cautivó Poe. Por un lado, Lovecraft se alimentó de los relatos de terror de Poe mientras Dunsany hizo lo propio con la prosa poética. En 1919 Lovecraft conoció el trabajo de Dunsany y durante unos dos años mantuvo una clara obsesión hacia sus obras. Con dicha experiencia desarrolló nuevos relatos que combinaban sus ideas anteriores dentro lo que se conoce como el ciclo onírico. Esta etapa le sirvió como vía de escape durante su reclusión antes de la muerte de su madre, una forma de exteriorizar sus sueños y de salir metafóricamente de su querida Providence hasta lugares más allá del tiempo y el espacio.

Una de las grandes carencias de la literatura de Lovecraft fue el desarrollo de buenos personajes, aunque existen algunas excepciones. En 1919 escribió El testimonio de Randolph Carter con uno de sus protagonistas más memorables. Se trata del alter ego de Lovecraft, una proyección propia dentro de sus relatos. A partir de este momento empieza a contar su filosofía a través de los protagonistas, además de experiencias y otras opiniones, como su vuelta de Nueva York o su opinión negativa sobre dicha ciudad. Este relato también da comienzo al ciclo onírico donde mezcla la realidad con las Tierras del Sueño, enseñado el nexo en común de ambos mundos. Lovecraft ya contó fábulas terrenales como Polaris, pero es a partir de este momento cuando habla de una clara relación entre sueños y realidad. Carter aprende a viajar por el mundo de los sueños y hace sucesivas exploraciones por esta tierra onírica tras años de experiencias. Se trata de un tema a veces olvidado cuando hablamos sobre el autor porque su influencia fue mucho menor que el Horror cósmico.

Horror cósmico

Lovecraft tenía predilección por tres temáticas: lo extraño y fantástico, la verdad abstracta y la lógica científica y lo antiguo y permanente. Durante toda su juventud experimentó con estas ideas junto a otras tantas, si leemos varios de sus relatos encontramos un mismo tema que va perfeccionando y añadiendo nuevos puntos de vista hasta encontrar su estilo propio. Siempre bailaba sobre la fina línea que separa lo fantástico del realismo, una seña de identidad de su clara predilección por la ciencia y el terror. La piedra angular de la literatura lovercraftiana gira en torno a un conocimiento que es capaz de conducir a la locura, el horror cósmico.

El horror cósmico plantea un miedo diferente al concepto tradicional. No es miedo a la oscuridad, a la muerte, a sufrir daños graves de animales o a otras situaciones peligrosas. Se trata de una filosofía, una psicología existencial, sobre el riesgo de adquirir conocimientos que los hombres somos incapaces de comprender, es una idea que desplaza al ser humano del centro del universo. El horror cósmico nace de la afición de Lovecraft a la astronomía donde comprendió que el ser humano es insignificante en comparación a la inmensidad del cosmos. El miedo que propone se sitúa en la brecha de oscuridad que hay entre las estrellas del cielo, es el paso del tiempo que reducirá a polvo y olvido al ser humano, son los seres que han habitado la Tierra antes que los hombres y que seguirán aquí cuando nos hayamos ido. Para Lovecraft, el universo es una maquinaria sin ningún propósito donde el ser humano es incapaz de ejercer ninguna influencia verdadera. El horror cósmico nace cuando comprendemos que el mundo que hemos creado es solo un artificio de la sociedad sin finalidad alguna. En este sentido, la ciencia es una disciplina que nos ayuda a comprender el funcionamiento del mundo pero que podría traernos conocimientos prohibidos que replantearían la propia existencia e incluso destruiría nuestra cordura. Ni somos el centro del universo ni el sentido de nuestras vidas cuenta con un propósito divino. Aquí reluce el ateísmo de Lovecraft.

Las principales características del horror cósmico

Es fácil confundir las características de la literatura de Lovecraft, en gran medida por las obras de terceros que tergiversan la filosofía original del autor. El horror cósmico trata una o varias de las siguientes ideas.

  1. Negación absoluta de la primacía del hombre.
  2. Existencia de conocimientos prohibidos.
  3. Ilusión del conocimiento sensorial.
  4. Supervivencia de seres y entes del pasado remoto.
  5. Primacía de los sueños sobre la falsedad de la realidad cotidiana.

A partir de estos temas nacieron una serie de elementos y términos con los que la cultura popular relaciona a Lovecraft y su literatura como las ciudades ciclópeas, geometrías no euclidianas, sueños que conducen a otra realidad, libros innombrables y extraños rituales. Nació toda una mitología alrededor del horror cósmico, sobre todo con la figura de los seres extraterrestres que aparecen en sus relatos, unas tradiciones y conocimientos que nos han llegado como los Mitos de Cthulhu. Lovecraft creó todo un universo viviente que se nutrió con un círculo de artistas con los que el autor mantenía amistad o afición por la literatura.

Aunque tras la muerte del autor los Mitos fueron desvirtuados. Quizás lo que muchos entienden a día de hoy como literatura de Lovecraft es un concepto equivocado, sobre todo si tenemos en cuenta la filosofía original que trataba de transmitir el autor. Pero para saber más de este tema tendréis que esperar al siguiente vídeo donde os hablaré con más detalle sobre los Mitos de Cthulhu y el legado de Lovecraft tras su muerte.

Lovecraft I: la vida del soñador

Lovecraft vida biografia

Lovecraft dedicó su vida a un viaje sin retorno a otras dimensiones, reprodujo en sus relatos las manifestaciones de sus pesadillas, aunque también aprovechaba el abrigo nocturno para dar rienda suelta a sus aficiones: contemplar las estrellas, leer todo lo que tenía a su alcance y escribir. Pero después de la vigilia accedía al mundo de los sueños, donde sacaba las ideas para muchas de sus historias. El escritor de Providence se embarcó hacia una nueva dimensión oculta, un camino hacia el horror cósmico.

Hacer un análisis sobre Lovecraft es una tarea compleja debido a la manipulación que sufrió su figura al morir, una percepción deformada que es más cercana a los monstruos de sus relatos que a la realidad. También se desvirtuó la filosofía de sus textos que hablaban de horror cósmico, tema que la cultura popular eclipsa con las temibles criaturas de los Mitos. Pero para hablar sobre Lovecraft lo mejor es comenzar por el principio, hablar sobre su vida.

Infancia, educación e influencia de su madre

La figura de Howard Phillips Lovecraft está marcada por Providence, ciudad donde pasó la mayor parte de su vida. Nació el año 1890 en el seno de una familia bien que le permitió vivir sin preocuparse por trabajar, al menos durante su juventud. Su padre era comerciante y fue encerrado en un hospital (psiquiátrico) cuando Lovecraft tenía 2 años y medio, falleció tras cinco años interno, un mes antes de que su hijo cumpliera los 8. El joven Howard quedó a cargo de su madre y sus tías, con el apoyo de su abuelo. Su madre, Susan, es tratada con una de las influencias más tóxicas del autor, aunque también fomentó su interés por la literatura. Se dice que Susan sobreprotegió a Lovecraft, algo que le causó bastante problemas a lo largo de su vida. El pequeño Howard tenía el pelo largo y a veces su madre lo vestía como una niña, pero dejó de hacerlo sobre los 6 años. Según cuentan esto traumatizó gravemente a Lovecraft, provocándole complejos sexuales. A pesar de esto, él siempre consideró que tuvo una infancia alegre y normal, algo solitaria hasta que comenzó la escuela.

La relación con la madre está vinculada con la apatía hacia el sexo que sufría Lovecraft. Según declaraciones del propio autor, no sentía interés por el acto sexual al compararlo con instintos primitivos del subconsciente humano. En este sentido, mantenía una visión puritana. También se le tachó de machista por la falta de personajes femeninos dentro de sus relatos, y los que había no contaban con un gran trasfondo a pesar de que la mayoría de personajes masculinos siempre fueron bastante planos. Esto se relaciona con un sentimiento de misoginia por parte del autor, bien sea de forma consciente o no, la falta de sexo y mujeres en su obra es debido a la inexperiencia amorosa que tuvo en la vida real.

Otra consecuencia que se atribuye a la sobreprotección de su madre es la vida solitaria que mantuvo. Lovecraft contó con unos estudios autodidactas a cargo de Susan, utilizó la excusa de poseer una salud débil para evitar el colegio. Pero otros rumores hablan de que su madre no quería que el joven Howard se relacionara con otros niños de familias “inferiores”. Aun así, fue todo un niño prodigio, era capaz de recitar poesía con dos años y a los tres sabía leer. Su abuelo lo alentó a la lectura, abriéndole las puertas a un mundo inimaginable con su gran biblioteca. Lovecraft desarrolló una increíble imaginación en comparación a los niños de su edad, por contra sufría problemas para relacionarse con otros por una difícil adaptación. Cuando jugaba recreaba escenarios y sucesos históricos, imaginaba que escuchaba seres fantásticos provenientes de los sonidos del bosque e inventaba que podía existir un más allá en el espacio exterior. Era un niño capaz de apreciar detalles que pasaban inadvertidos para los demás.

Con 8 años por fin conoció la escuela, aunque dejó de ir tras un año. Durante los estudios descubrió las ciencias que pronto se convirtieron en una de sus aficiones, sobre todo química y astronomía que continuó estudiándolas durante su absentismo. La ciencia siempre estuvo muy ligada a su literatura, a pesar de los elementos sobrenaturales que incluía. La escuela le sirvió para salir de su ambiente familiar y hacer sus primeros amigos. Con su pandilla de amistades creó la Agencia de Detectives de Providence, influencia de uno de sus géneros favoritos, el detectivesco. Detalles como estos demuestran que tuvo una infancia con relaciones normales, desvirtuada por la exageración de los detalles atípicos de su vida. Volvió a la escuela para cursar secundaria, que abandonó definitivamente tras dos años y medio. Creó varios periódicos amateurs de ciencia y astronomía, el resto de su vida estuvo relacionado con asociaciones de prensa, alternando labores periodísticas con su literatura pero siempre desde el punto de vista de aficionado. Tras la muerte de su abuelo su familia quedó en una situación económica delicada, por lo que la publicación de sus artículos sirvió de alivio monetario a pesar de que nunca consideró la escritura como su verdadera profesión. Comenzó a cartearse con otros lectores y escritores de las revistas a las que era asiduo, ganando muchas amistades aunque fuera por correo. Las letras fueron la única vía en su aislamiento para compartir ideas a los demás.

Boda y estancia en Nueva York

El año 1921 fue un punto de inflexión para la vida de Lovecraft. Con 31 años perdió a su madre, una muerte que supuso un duro golpe para su moral. Además, sus problemas económicos le obligaron a aceptar algunos encargos, principalmente para retocar textos de otros autores. Pero lo más importante es la liberación personal que sufrió, se atrevió a abandonar su reclusión y realizar viajes más allá de las calles de Providence. Durante toda su vida jamás había pasado una sola noche fuera de su hogar. A los dos meses de la muerte de su madre asistió a una convención de escritores en Boston donde conoció a Sonia Greene, su futura esposa. Lovecraft sintió un fuerte afecto intelectual, una conexión mental y filosófica, aunque fue la propia Sonia quién tuvo que dar el primer paso para forjar algo más que una amistad. En el futuro, ella dijo que fue “un amante adecuado” ante los rumores sobre Lovecraft y su asexualidad. Se casaron el 3 de marzo de 1924 y posteriormente se mudaron a Brooklyn, Nueva York.

Nueva York supuso una nueva etapa para Lovecraft donde pudo relacionarse de primera mano con sus amistades, más allá de la correspondencia. Estas relaciones fortalecieron el Círculo de Lovecraft, una comunidad en la que diferentes autores y artistas, como Robert E. Howard o Clark Ashton Smith, participaban para expandir e incluir nuevos elementos en el universo creado por el autor. Un juego que sirvió para aumentar la riqueza de lo que posteriormente se conocería como los Mitos de Cthulhu. Aun así, a veces fingía no estar en casa para evitar a sus amigos, tiempo que aprovechaba para leer y escribir. Nueva York alimentó sus relaciones y favoreció al desarrollo de su universo literario pero también sirvió para acrecentar uno de los mayores defectos del escritor, el racismo. Nueva York era una ciudad repleta de personas de diferentes nacionalidades, aunque convivió en todo momento con amistades extranjeras, también atribuyó a los inmigrantes ciertos problemas como la dificultad de encontrar trabajo. Lovecraft fue un racista consciente, algo que sus amistades trataron de rebatirle siempre porque, a pesar de ser una persona defensora del método científico, mantenía la idea de que había diferencias genéticas entre las distintas razas, como los negros o los aborígenes australianos a los que consideraba inferiores de los anglosajones. La idea de las diferencias genéticas entre hombres era una idea extendida durante su época y que adoptaron los regímenes totalitarios, sin embargo, siempre se distanció de la idea de persecución del nazismo, pensando que los extranjeros podían redimirse asimilando la cultura americana. Su racismo tenía origen en la incultura que normalmente tienen los colectivos más humildes. De hecho, su esposa Sonia era de familia judía procedente de Ucrania. Suavizó su racismo en los últimos años de su vida nunca llegó a abandonarlo.

Su matrimonio vivió problemas económicos y Sonia se hizo responsable de Lovecraft, ante la imposibilidad de este de encontrar trabajo estable. Finalmente las diferencias entre la pareja se acrecentaron, llegando a una ruptura amistosa en 1927 que nunca llegó a realizarse legalmente a pesar de que se acabó todo contacto, sobre todo por parte de Lovecraft. El final de esta etapa le condujo a un fuerte rechazo hacia al estilo de vida neoyorquina, volviendo a su ciudad natal de Providence.

Regreso a Providence

En 1927 Lovecraft volvió a Providence con sus tías, consumido por una sensación de fracaso al sentirse abandonado ante la soledad y la frustración. Alimentó su hundimiento personal con paseos nocturnos y miedos invisibles, además de contar con una precaria situación económica. Asimismo, fue su etapa con mayor brillo literario al surgir su obra más memorable: La llamada de Cthulhu. Nunca abandonó la afición de cartearse con sus amigos, acrecentando la relación con jóvenes escritores que lo veían como referente. Aprovechaba ofertas de autobuses y trenes para visitar amigos en otras ciudades. Pero su salud se veía mermada por su constitución enfermiza y unos malos hábitos alimenticios. En sus últimas cartas hacía alusión a dolores insoportables y evitaba encargos literarios por dicha razón. Pasó un año agonizando hasta visitar tardíamente al médico que le pronostico cáncer en el intestino delgado agravado por una nefritis crónica. Finalmente murió una mañana del 15 de marzo de 1937 a los 46 años.

Con esto concluye la visión de la vida del soñador de Providence donde muchos echarán en falta referencias a su proyección literaria, al Círculo de Lovecraft y a los Mitos de Cthulhu. Pero eso es algo que os contaré en próximos artículos donde nos adentrarnos en las entrañas de un universo nacido de las pesadillas.

Philip K Dick – Vivir en una simulación

philip k dick simulacion
El propio Philip K Dick pensaba que vivía dentro de una simulación

Mi primera experiencia con Philip K Dick la tuve de forma indirecta, ni siquiera fui consciente de su existencia hasta muchos años después. Ocurrió durante aquella etapa tan difusa en mi memoria entre la niñez y adolescencia, recuerdo disfrutar de la película Desafío Total en televisión. El protagonista visita una empresa donde implantan recuerdos para poder vivir una experiencia como agente secreto en Marte, hace un viaje ficticio que le resultaría imposible de costear en la realidad. El resultado es una aventura que pone en duda si es un recuerdo falso o si realmente era un agente secreto al que le implantaron recuerdos para hacerle creer que es una persona normal. La película está inspirada en el relato de Dick “Podemos recordarlo todo por usted”.

Este es uno de los temas más recurrentes dentro de las novelas y relatos de Dick. Personajes que cuestionan su realidad, personajes que viven con sus mentes atrapadas en una simulación donde hay una fina capa entre lo real y lo ficticio. Son historias que tratan de confundir al lector sobre lo que es verdadero. El propio Philip K Dick declaró en una convención de ciencia ficción que creía vivir en una simulación, que era capaz de verse a sí mismo en diferentes presentes de otras realidades. Una consecuencia de sus problemas psicológicos sumado a su adicción a las drogas.

El primer libro que leí del autor es Ojo en el cielo, una de sus novelas más desconocidas donde un grupo de personajes sufren un accidente durante un experimento militar. Como resultado los personajes se encuentran en un mundo a priori real pero con reglas distintas a las que recordaban. Descubren que el accidente los ha trasladado a una realidad que es fruto de las mentes de los accidentados. La trama los conduce a distintos mundos donde los miedos y valores de cada personaje condicionan las normas establecidas, mundos donde uno de los personajes se convierte en un dios.

La paranoia de Dick sobre una falsa realidad le viene de su infancia, un periodo que comparte con su inseparable hermana gemela Jane, la cual se convierte en una de las personas más influyentes para él. Aunque la realidad es que su hermana murió seis semanas después de nacer. El joven Philip contó con una infancia tan solitaria que complementó con una amiga imaginaria tras escuchar continuamente la historia de su hermana fallecida.

Las personas tenemos una visión de la realidad basada en nuestras experiencias, en nuestros recuerdos, pero qué pasaría si la tecnología pudiera introducir nuevos recuerdos felices o eliminar momentos traumáticos. Así surgió la idea de “Podemos recordarlo todo por usted”. El autor explora el impacto de la tecnología en la consciencia del hombre aunque siempre con una visión oscura donde abunda la suciedad, corrupción y desintegración.

La imaginación de Philip K Dick junto a sus síntomas de esquizofrenia y el consumo de drogas le ayudan a predecir un futuro donde la ciencia cambia la percepción de lo que es real.

Su obra más reconocida ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de la que ya hablé anteriormente en el blog, pone en cuestión qué significa ser humano. En un mundo donde la tecnología es tan avanzada que es casi imposible diferenciar un ser humano de un androide la empatía es la única forma de demostrar humanidad, convirtiendo las actividades empáticas como cuidar animales domésticos en una obsesión por ganar reconocimiento social. La propia obra trata de confundir al protagonista sobre si es realmente un androide o un humano.

Para muchos la obra más célebre del autor es Ubik, aunque después de leerla he de decir que me cautivó como presenta su mundo pero se diluye por la obsesión de llevarnos a un mundo falso. El problema no es introducirnos nuevamente a una simulación sino hacerlo de forma tan similar como en obras anteriores, como Ojo en el cielo.

Philip K Dick es un visionario con una mente única para construir mundos pero sus obras pecan de no saber hacia dónde van. Las resoluciones de sus obras son mediocres, al menos en general. Él mismo reconocía utilizar el I-ching, un método de adivinación chino, para conducir las tramas de sus novelas. Esto implicaba que cada vez que tenía problemas para resolver la historia hacía uso del azar. Si el autor se topaba con un pronóstico convincente la historia continuaba por dicha senda.

Este método de escribir, de adivinar diferentes posibilidades para un mismo conflicto, derivó como una idea temprana de los multiversos. A raíz de este método desarrolló la novela El hombre en el castillo, aunque esta es una historia de la que no puedo hablaros al tener pendiente su lectura.

Mito del budismo: ¿por qué Sekiro es tan difícil?

mito del budismo sekiro dificil
¿Por qué Sekiro es difícil? La respuesta está en la metáfora del budismo

Sekiro es el último videojuego de From Software, los creadores de Dark Souls, un título que ha creado asperezas entre los jugadores y derramado ríos de sangre por parte de la prensa especializada, influencers y fans del título. Ha surgido una polémica alrededor de su dificultad cuestionando si necesita de un modo fácil u otras opciones de asistencia para que todo el mundo pueda disfrutar de Sekiro sin atascarse.

Yo seré claro y no entraré en el debate defendiendo mi postura y atacando los argumentos de los que piensen distinto. Pienso que no necesita un modo fácil a pesar de que mientras lo jugaba me ha parecido muchísimo más duro que cualquier otro Souls. De hecho, Sekiro requiere de tanta dificultad por el mito que representa, por la cultura que trata de transmitir con su ambientación, historia y dificultad. Os voy a hablar sobre el mito del budismo.

Sekiro se ambienta en un ficticio Japón feudal que mezcla la realidad con el mundo del folclore. Visitaremos castillos y templos japoneses, nos enfrentaremos contra samuráis, shinobis y mercenarios pero también encontraremos lugares fabulosos donde moran fantasmas, criaturas mitológicas e incluso demonios.

Otro elemento muy importante que muestra el juego es el budismo, los escenarios están inundados de figuras de buda, en paisajes y templos, también encontramos numerosos monjes entre los que se encuentran algunos que han alcanzado la inmortalidad mediante técnicas corruptas y más sencillas, que les ha conducido a una senda distinta a la marcada por su religión. La inmortalidad es un elemento presente en muchos personajes de Sekiro, un estado que disfrutan o sufren diferentes aliados, enemigos y el propio protagonista.

Para entender el simbolismo, la metáfora que relaciona la dificultad con el propio budismo tenemos que indagar en los mitos. Los mitos son historias empleadas por nuestros antepasados, metáforas para comprender el mundo que les rodeaba y enfrentarse a las dificultades de su tiempo. Los mitos nos hacen estar en comunión con lo que nos rodea, ser uno con la naturaleza. Los mitos se utilizaban a veces como ritos para introducir lo divino dentro de nosotros, tratar de ser uno con los dioses durante las diferentes etapas de nuestras vidas.

Los ritos introducen al hombre a las nuevas etapas que encontrará en su vida, como la madurez, la caza, el matrimonio, la muerte. Cuando estos rituales y símbolos dejan de interpretarse como metáforas y se predican al pie de la letra nacen las religiones. Cuando la ciencia da respuestas a los mitos, estos se olvidan o se convierten en cuentos, los rituales se abandonan y las personas deben valerse por sí mismas para dar respuestas a las nuevas etapas que sufren durante sus vidas.

No existe mito alguno que hable sobre una vida sin sufrimiento. Una de las frases más celebres de Buda es “La vida es sufrimiento”, declaraba que solo existe una salida para el dolor, alcanzar el Nirvana. A diferencia de otras religiones dominantes, que buscan llegar a un lugar que nos libere como el cielo o el paraíso, el budismo trata de alcanzar un estado psicológico que se encuentra en nuestro interior. Un estado que nos libere del deseo y el temor pero manteniendo el sufrimiento. Sekiro requiere que nos desprendamos del deseo y el temor para superarlo.

Cuantas derrotas habremos sufrido durante el juego por el ansia de vencer a un enemigo al borde de la muerte o por miedo a plantarnos frente a ellos, con sangre fría, por terribles que parezcan. La dificultad de Sekiro requiere que el jugador alcance un estado de paz que le haga bailar dentro de un torbellino de ataques mortales.

El mito del budismo habla del bodisatva, el hombre que conoce la inmortalidad igual que Sekiro, al mismo tiempo que participa de forma voluntaria y gozosa en las desgracias del mundo. Esto no solo significa experimentar el sufrimiento, sino además participar con compasión en el sufrimiento ajeno. En el juego la mayoría de personajes que conocemos tienen sus propias desgracias a las que se enfrentan. La compasión sirve para despertar el corazón de su sueño primitivo y animal para volverlo humano. Compasión significa literalmente “sufrir con”. La compasión libera del sufrimiento al reconocer que el sufrimiento es la vida.

Por esta razón Sekiro es tan difícil y no simplemente porque está dirigido a un público elitista en el mundo de los videojuegos. Trata de trasmitir el mito del budismo a los jugadores con la metáfora de su dificultad entre otros símbolos. Para superar el juego debemos adentrarnos en su naturaleza difícil, asimilar el dolor durante los combates, sin ego ni ira, para alcanzar el estado de paz que nos conducirá a la victoria.

Sekiro se vive con sufrimiento, rodeado de los que sufren y nadie se libra de sufrir.

Nacidos de la Bruma: Sistema de alomancia

nacidos de la bruma alomancias
Descubre las alomancias en Nacidos de la bruma de Brandon Sanderson

Quería hablar sobre Nacidos de la bruma de Brandon Sanderson, pero antes de lanzarme a ello he decidido que voy a explicar el sistema de magia de la saga. Un curioso sistema de poderes que cuenta con sus propias reglas.

La alomancia en Nacidos de la bruma

La magia se denomina alomancia, son poderes que dependen de metales para su uso. Para utilizar alomancia, aparte de la capacidad de usar tales habilidades, se requiere la quema de metales. Quemar metales es sinónimo de lo que en videojuegos de rol denominamos maná, una barra de energía que va disminuyendo conforme utilizamos hechizos y se pueden recargar al tomar una poción.

En Nacidos de la bruma hay diferentes tipos de alomancias, diferentes hechizos, con la particularidad de que cada alomancia depende de un metal distinto. Usar cada una de ellas requiere una reserva de metal distinta, por lo que no existe una poción de maná universal que regenere todas las reservas alománticas. Se necesitan diferentes pociones para cada habilidad. Las personas que son capaces de quemar metales son conocidos como brumosos.

Diferentes metales y alomancias

Hierro

Cuando alguien quema hierro es capaz de ver líneas translúcidas azules que apuntan a los metales cercanos. El tamaño y el brillo de las líneas dependen de lo próximo o grande que sean la fuente de metal. Se ven todo tipo de metales, no solo el hierro. El alomántico puede tirar de las línea para atraer hacía sí el metal al que apunta. Aunque la fuerza de atracción depende de la fuerza física del usuario. Si se trata de atraer un objeto muy pesado se conseguirá el efecto contrario, será la persona quien se lance hacia el metal. Lo mismo ocurre si se encuentra una barrera en medio del trayecto. El brumoso que quema hierro se denomina atraedor.

Acero

Al quemar acero se ven líneas hacia los metales cercano, al igual que con el hierro. Se puede empujar las fuentes de metales para que salgan disparadas. Si los metales son excesivamente pesados será la persona quién sea empujada hacia la dirección opuesta a la fuente de metal. El brumoso que quema acero se conoce como lanzamonedas, al utilizar monedas como proyectiles para dañar a los enemigos.

Estaño

Cuando alguien quema estaño aviva sus sentidos. Es capaz de ver más lejos y en la oscuridad. Puede oler y escuchar mejor. El tacto se vuelve más sensible. Aunque también aumenta el sentimiento de dolor durante el combate. El brumoso que quema estaño se denomina ojo de estaño.

Peltre

Quemar peltre aumenta los atributos físicos del cuerpo. La persona se vuelve más fuerte y habilidosa. Crece el sentido del equilibrio y la sanación de las heridas. El brumoso que quema peltre se conoce como brazos de peltre o violento.

Zinc

Alguien que quema zinc es capaz de aplacar las emociones de otras personas, apaciguándolas y haciendo que sean menos intensas. Se pueden aplacar las emociones individualmente, haciendo que permanezcan otras. Por ejemplo eliminar el miedo pero sin que pierda el valor. Aunque no se puede leer la mente de las personas, el alomántico debe de interpretar las emociones que tienen los demás. El brumoso que quema zinc es conocido como aplacador.

Latón

Cuando alguien quema latón intensifica las emociones de los demás, haciéndolas más intensas. Se puede incrementar determinadas emociones en concreto. No podrá leer las mentes de los demás. El brumoso que quema latón se denomina encendedor.

Cobre

Al quemar cobre se crea una barrera invisible que alcanza los sentidos del usuario. La barrera protege de que otros brumosos detecten el uso de alomancias. Dentro se pueden quemar metales sin que otros sientan a los brumosos. La persona que quema cobre es inmune a las alomancias emocionales, aplacar o encender. El brumoso que quema cobre se llama ahumador

Bronce

La persona que quema bronce es capaz de sentir a las personas que utilizan alomancia. Cuando un brumoso quema metal desprende unos vibraciones que se pueden escuchar con el bronce. Al brumoso que quema bronce se le conoce por buscador.

No solo existen únicamente las alomancias anteriormente descritas. Hay otras más desconocidas que se descubren durante la lectura de los libros. Por otro lado, aunque unas habilidades puedan parecer más útiles que otras, dependiendo del ingenio de sus usuarios pueden surgir nuevas utilidades.

Nacido de la bruma y ferruquimia

Un nacido de la bruma es una persona que reúne todos los tipos de alomancias dentro de sí. Es alguien muy peligroso al ser capaz de combinar todas las habilidades, creando combos que le acercan a la invencibilidad durante el combate. Suelen trabajar como asesinos.

Por otro lado, existen personajes con otro tipo de habilidades mágicas: la ferruquimia. Unos poderes que tienen su base en los metales pero funcionan de forma diferente. La ferruquimia almacena habilidades de los sujetos dentro joyas de metal para utilizarlas cuando se necesite. Por ejemplo, guardan fuerza a costa de sentirse débiles durante un tiempo para ganar mucha fuerza cuando sea necesario.

Con esta información ya estáis preparados para adentraros en Nacidos de la bruma.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Sueñan los androides con ovejas electricas
Blade Runner: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es uno de los libros más memorables de la ciencia ficción. Aunque más que un libro leído, es conocido por su afamada adaptación cinematográfica: Blade Runner. Película odiada y querida a partes iguales.

Su autor, Philip K Dick, escribía bajo los efectos de las anfetaminas. Declaró en alguna ocasión vivir en una realidad producto de una simulación, algo parecido a una experiencia en Matrix. Pero sus problemas mentales no le impidieron convertirse en un escritor reconocido e influir en las películas de ciencia ficción de Hollywood.

Dick se sorprendía del temor de la sociedad a que las inteligencias artificiales fueran capaces de destruir al hombre en el futuro, al ser incapaces de guardar sentimientos, al mismo tiempo el propio hombre era responsable de los crímenes más salvajes jamás imaginados, como los casos de la segunda guerra mundial.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

El libro nos sitúa en un hipotético 1992, el planeta Tierra se encuentra devastado debido a una guerra química. La contaminación deteriora al hombre, tanto física como mentalmente. Muchas especies de animales han perecido, otras se encuentran al borde de la extinción. Los pocos supervivientes sanos de la contaminación han emigrado a Marte, llevando consigo unidades de androides como sirvientes. Llevando androides a modo de esclavos.

Los humanos se han vuelto seguidores de una nueva religión, el mercerismo, donde las doctrinas de un profeta demuestran por medio de la empatía las diferencias entre androides y humanos. Por otro lado, cuidar de animales domésticos se convierte en una especie de reconocimiento social. Los humanos deben tener animales para demostrar empatía y no sufrir el rechazo de sus congéneres.

El agente Rick Deckard

Rick Deckard es un caza recompensas que se encarga de eliminar androides. En el libro no se usa el término Blade Runner, para los cazadores de androides, ni replicantes para los androides. Es algo que surgió en la película. Rick Deckard no es un hombre solitario, la historia comienza despertando junto a su mujer para comenzar un nuevo día. Como buen ciudadano cuenta con su propio animal doméstico, aunque se trata de una oveja eléctrica al no disponer de tanto dinero para una verdadera. Deckard recibe un aviso de seis sospechosos de ser androides. Debe eliminarlos para arreglar su oveja estropeada o para comprar un auténtico animal doméstico.

Los androides cuentan con una fisionomía similar a los verdaderos humanos y sus nuevos procesadores dificultan su reconocimiento. Para descubrir si son humanos o máquinas existe un test que analiza las respuestas y estímulos de una serie de preguntas empáticas. Aunque surge un problema, las personas con deficiencias mentales pueden pasar por robots. El test se pone en entredicho.

Con esta premisa avanza una trama que pone en duda la propia humanidad del hombre. Una paranoia social atrapa a las personas, tratan de parecer humanos frente al resto y a la vez cuestionan la empatía de los demás. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? cuestiona el temor de las personas a lo desconocido cuando son ellas mismas quienes han perdido la humanidad, dejando que religiones o programas de televisión maratonianos sean quienes establezcan sus ideales. Personas que se preocupan más de cuestionar las vidas ajenas a disfrutar de las suyas.

Puedes comprar el libro en el siguiente enlace para ayudar al blog.