3 Libros para aprender a escribir

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Los libros para aprender a escribir son cruciales para acabar bien una novela

Toda persona que se dedique o intente vivir de la escritura necesita mejorar a cada momento. Existen cientos de blogs, cursos, libros para aprender a escribir y todo un sinfín de productos para desarrollar nuestras habilidades, pero en general las soluciones eficientes requieren pagos de importantes cantidades de dinero. Vivimos en un mundo bombardeado por el marketing, nos asaltan con fórmulas maravillosas por las que nos cobran cientos de euros y a veces ni siquiera están a la altura de lo que buscamos.

En este sentido me gustaría recomendar 3 libros para aprender a escribir y también mejorar nuestra escritura y narrativa. Tres obras que han servido para aumentar mis habilidades y entender cada uno de los elementos que componen toda buena historia. Pueden parecer pocos pero son los únicos que he leído que aportan un verdadero valor. Los he seleccionado tras devorar decenas de títulos donde he encontrado un montón de humo, falsas promesas que nunca cumplen. Aunque tampoco he leído todo lo que existe. Algunos de los descartados contenían puntos interesantes pero conjuntados con excesivo relleno.

Escribir ficción

escribir ficcionEstamos ante un increible manual de la prestigiosa academia de escritura de Estados Unidos Gotham Writer´s Workshop. Todo un referente sobre escritura y los secretos que guarda la narrativa.  Aprende a desarrollar a partir de una idea cuentos y novelas sin trabas. Ideal para escritores nóveles, sin conocimientos de narrativa y recursos literarios de una obra de ficción.

La obra hace un recorrido por todos los elementos que contiene una historia de ficción: narrador, personajes, tramas, recursos narrativos, etc. Cuenta con explicaciones sencillas de entender y ejercicios practicos de cada tema expuesto. Si tuviera que aconsejar un único libro para aprender a escribir, sin duda sería este.

Trucos para escribir mejor

trucos escribir mejor carlos salasUn libro de Carlos Salas, un manual pequeño de poco más de cien páginas a un precio bastante económico. En él encontramos consejos sobre escritura para mejorar la gramática, las sintaxis. Aprenderemos a captar la atención de los lectores y que llegue nuestro mensaje. Un título sencillo pero directo y muy eficaz.

Si queremos profundizar en la lengua y desarrollar nuestros textos con una fórmula profesional, aquí encontraremos los tropiezos más comunes a los que nos enfrentamos los escritores nóveles. Yo suelo ser bastante reticente con libros de esta índole pero me sorprendió mucho. Gracias a él, obtuve mis primeros avances en la escritura. Muy recomendado.

El guion

el guion robert mckeeLibro escrito por Robert Mckee donde encontramos toda la teoría sobre narrativa. Si el anterior título contenía consejos para escritores principiantes, El guion es un manual de referencia para todo aquel que quiera alcanzar la maestría escribiendo sus propias historias.

Aunque enfocado hacia el mundo del cine, el libro va desentrañando todos los elementos que debe contener toda buena historia. Habla de estructura, trama, personajes y cualquier otro elemento indispensable para desarrollar nuestras novelas. En mi opinión, es un título imprescindible para todo el que escriba historias, sin duda os hará crecer como autor.

Si conocéis más libros para aprender a escribir compartidlos en los comentarios.

Receta para crear verdaderos protagonistas

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Los protagonistas disponen de objetivos y fuerza de voluntad

Crear un buen protagonista es indispensable para que funcione nuestra historia. Aunque pueda parecer un personaje como otro cualquiera, la realidad es que sobre él recae la responsabilidad de conducir al lector por la historia principal. Sus acciones están relacionadas con los sucesos más importantes de la trama, por lo que todo autor debe introducir algunas características a este tipo de personaje. Con los siguientes consejos espero que aprendáis cómo desarrollar verdaderos protagonistas.

Cuentan con fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad del protagonista será lo suficientemente grande para que sus decisiones impliquen cambios en su vida, sus decisiones tendrán significado y a veces consecuencias irreversibles. La forma que tienen los personajes de dirigir la trama es por medio de decisiones. Aunque esto no quiere decir que estén durante toda la aventura en conflicto contra adversidades.

A veces sus decisiones serán erróneas, pero nunca se quedará a la espera de que el destino solucione sus problemas con fuerzas aleatorias o externas.

Tienen deseos y objetivos

Los deseos y objetivos del protagonista son metas conscientes que tratará de alcanzar por medio de su fuerza de voluntad. La meta puede ser muy variada como alcanzar un sueño, una necesidad o conseguir un objeto útil o valioso, pero siempre debe contar con la condición de conocer previamente dicha meta.

Del mismo modo, el deseo del protagonista puede cambiar a lo largo de la historia, adaptándose a sus necesidades o dependiendo de la situación en que se encuentre.

Deseo inconsciente y contradictorio

Esta característica es opcional pero dota de mayor profundidad al protagonista. A veces el deseo consciente surge por presiones externas como responsabilidades o el qué dirán. Otras veces el personaje simplemente guarda una meta en su subconsciente que él mismo desconoce.

El deseo inconsciente pone en conflicto al protagonista, produciendo situaciones contradictorias que cuestionan lo que se espera de él contra lo que realmente quiere.

Convicción con su meta

El objetivo cuenta con un significado relevante para el protagonista. Cree en él y por ello lucha contra la adversidad para conseguirlo. El objetivo está relacionado con la personalidad del protagonista y su entorno. No buscará lo mismo un personaje mezquino y mentiroso que otro valiente y honorable.

Oportunidad para conseguir su deseo

Al igual que su deseo tiene que ser convincente, también deberá ser posible. El tiempo y esfuerzo que gasta en obtenerlo está justificado por su recompensa, aunque al final no lo consiga.

Aunque solo disponga de una oportunidad, por mínima que sea, y para ello deba enfrentarse a otros aspirantes, la meta del protagonista siempre podrá ser alcanzada en algún punto de la trama. También aprenderá o contará con las cualidades y características que le conducirán hasta su meta.

La empatía

Da igual que el protagonista desprenda simpatía o sea un incomprendido, la empatía es crucial para congeniar con los lectores. La empatía implica que otros serán capaces de ponerse en su lugar, comprender su situación y decisiones. Si el público entiende las razones de sus actos, habremos creado un fuerte vínculo entre ellos y la historia. Para ello, lo mejor es mostrar sus sentimientos, su día a día y transmitir las razones que le mueven.

4 Ventajas de escribir relatos

ventajas escribir relatos

Escribir parece un trabajo lleno de romanticismo. Desde fuera aparenta todo muy fácil, que las palabras surgen solas e incluso que se gana un pastizal. Los escritores sabemos que no es así, requerimos de mucho esfuerzo, dedicación y disciplina. El proceso de terminar una novela es similar al de los concursante de programas como Humor amarillo o Ninja warrior, cuando pensamos que todo va sobre ruedas encontramos un nuevo problema.

Solemos olvidar lo más importante y nos embarcamos a la difícil tarea de escribir una novela sin contar con la suficiente experiencia, a veces, incluso con la ingenuidad de crear una trilogía. Desarrollar nuestras habilidades literarias es fundamental antes de empezar un proyecto grande y no después de chocarnos contra el muro de la realidad. Uno de los ejercicios que siempre recomiendo para practicar es escribir relatos. Hoy he decidido enumerar varias de sus ventajas para escritores nóveles o personas que quieren iniciarse en el mundillo.

Meta más accesible

Los relatos cortos suelen terminarse en días o semanas. Nunca debemos obsesionarnos por su perfección, es mejor realizar uno nuevo si nos sentimos atascados. Acabar historias cortas con soltura requiere poco tiempo y nos hará sentir orgullosos.

La meta de terminar relatos es un buen aliciente para seguir escribiendo. También lo sería escribir en un blog. Una novela requiere de un tiempo y un esfuerzo excesivos. Con metas más pequeñas y cercanas progresaremos con facilidad antes de lanzarnos a historias más largas.

Ganar soltura y practicar con la escritura

Con los relatos podemos experimentar con nuevos recursos, probar diferentes narradores, practicar las descripciones, presentaciones, escenas de acción y todo lo que se nos ocurra. Experimentar en mitad de una novela puede significar reescribirla completamente desde cero, lo que implica una pérdida de tiempo aparente (aunque en realidad hayamos practicado también).

Comenzar de nuevo la novela con la que hemos trabajado tanto meses provoca una frustración que puede romper nuestra moral, conduce a desilusiones, plantearemos acabar la historia sin importar la calidad final o incluso abandonaremos nuestro proyecto literario.

Mostrar al público nuestros trabajos

Que nos lean es muy importante y más todavía asumir los fallos que encuentren los demás al hacerlo. Enseñar nuestros relatos por medio de blogs, concursos, foros o simplemente pasárselos a conocidos nos generará opiniones muy útiles.

Quizás lo que tenemos muy claro en nuestra cabeza queda ambiguo cuando lo leen otros, nos excedemos en detalles, nos quedamos cortos o empleamos las palabras equivocadas. La opinión de otras personas es de vital importancia para crecer. Por supuesto, sabiendo recibir las críticas y no enfadándonos si disgustan a los demás. Ni me dignaré a hablar que la vergüenza sobra, si guardáis vuestras historias en un cajón o en una carpeta de vuestro disco duro no contáis con ningún futuro como escritor.

Encontrar una audiencia

Una vez vayamos publicando nuestros relatos, encontraremos una audiencia que disfrute con ellos. Si disponemos de un blog generaremos contenido. Y al final, el objetivo de todo escritor es ser leídos. Tendremos personas en las redes sociales que gocen con nuestras historias y conoceremos a otros autores de los que aprenderemos mucho.

Una vez llenos de práctica y ganas, escribir una novela será más llevadero. Si os cuesta arrancar al escribir os dejo estos consejos para escribir mejores relatos o cómo planificar relatos para sacar su máximo partido.

De la premisa a la idea controladora

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La idea controladora define a la novela

Hace unas semanas os hablaba sobre la premisa, la idea precursora que da origen a una historia. Pero el simple hecho de poseer una premisa, por muy buena u original que sea, no implica que tengamos preparada la historia de nuestro relato o novela. Trabajar a partir de una premisa inicial desarrollará el tema, concepto o idea que englobe lo que deseamos contar de manera más concreta.

Con presentar nuestras ideas al público, a los lectores, no es suficiente. Una trama narrativa no es una explicación detallada, científica, filosófica, moral o lógica sobre un tema, por fácil que sea de entender. Lo más importante es que los lectores crean, convencer de la veracidad del tema con pruebas en forma de estructura, trama y personajes.

Cuando narramos no buscamos explicar, si necesitamos hacerlo para dotar de sentido a la obra hemos fallado al contar la historia. El sentido lo proporcionará la trama con los conflictos y sus consecuencias. Una buena historia no dice, muestra. Seguro que habéis escuchado esta frase en numerosas ocasiones.

Imaginemos que queremos escribir sobre la siguiente premisa: ¿qué pasaría si dos grandes amigos pusieran a prueba su amistad? El tema concreto sería la amistad. Por mucho que podamos enumerar las virtudes y las consecuencias del tema, los lectores no quieren que les expliquemos sobre ellos. La mejor forma de mostrar virtudes o defectos es complicando la relación de dos o más amigos, comprobar las decisiones que toman y cómo resuelven los conflictos. La trama explicará por sí sola lo que no hemos aclarado con palabrería.

La idea controladora

Una vez entendamos que la premisa solo es el primer paso para desarrollar una historia, usaremos un nuevo concepto. Una evolución. La idea controladora. La idea controladora es una frase que define la historia, un resumen que engloba el tema principal (la causa) y el valor de la trama, positivo o negativo.

Si antes hablábamos del tema de la amistad dentro de una historia, la idea controladora podría ser “la amistad prevalece ante la adversidad”, siempre que dotemos un enfoque positivo, o “toda amistad tiene un precio”, si mostramos que ante presión se traicionan quienes se consideraban como mejores amigos.

A diferencia de la premisa, que puede variar conforme se define y enriquece la trama, la idea controladora siempre se mantiene. Es la espina dorsal de todo el conjunto y al modificarla cambiamos también múltiples elementos de la historia. La utilizaremos para guiar la trama, desarrollando un mundo para darle sentido.

El rumbo de la historia

Es muy importante definir una idea controladora para tener claro nuestro objetivo. Evitando perdernos en subtramas de relleno que no conducen a ninguna parte. También es el pistoletazo de salida para definir a los personajes y desarrollar su mundo de manera eficaz.

Con ideas controladoras más comunes y cercanas los personajes serán parecidos a las personas corrientes. Al igual que ocurre con el escenario, aunque siempre podemos desarrollar la trama alrededor de un mundo ficticio o lejano. Pero si planteáramos “la tecnología deshumaniza a las personas” podríamos mostrar un mundo futurista de ciencia ficción (cercano al ciberpunk) donde el transhumanismo sea algo corriente y los personajes cuenten con decenas de modificaciones en sus cuerpos.

La idea controladora no siempre se tiene antes de escribir una historia, puede que surja tras pensar sobre la premisa inicial o tras escribir miles de palabras. Pero debemos de tenerla clara en el momento de construir el clímax, la acción final que conduce a la conclusión.

Hayamos pensado o no en la idea controladora, al terminar dispondremos de una. Si surge de forma inconsciente, quizás la trama que conduce a los personajes no complemente al conjunto. Contradiga la búsqueda del protagonista con sus decisiones, la resolución de los conflictos o la conclusión final.

Causas del bloqueo o falta de inspiración

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La llave para la falta de inspiración está en nosotros

Para vencer el bloqueo creativo o la falta de inspiración lo mejor es conocer las causas que lo provocan, al ser conscientes del origen podremos salir de este bache. La falta de inspiración es uno de los grandes problemas de los escritores nóveles, e incluso de los autores más experimentados. Falta de ideas, pérdida de originalidad, desgana. El papel en blanco nos abruma, aunque el verdadero enemigo somos nosotros reflejados en forma de prejuicios.

Sentimiento de vacío

Sentirse vacío es creer que las ideas que tenemos en mente no aportan nada, pensar que a nadie le interesa lo que contamos. Con una actitud negativa sobre nuestras ideas o habilidades narrativas ni siquiera hace falta ponernos delante de una hoja en blanco para sentirnos bloqueados, habremos perdido antes de proponernos escribir.

Hay quienes ven esto como una excusa y ciertamente lo es, una excusa que proyecta nuestra mente ante el esfuerzo de escribir. Los pensamientos tratarán de confundirnos para realizar tareas más satisfactorias a corto plazo, más sencillas.

Pánico a exponerte

Tener miedo al qué dirán de nuestros textos es otra razón que a la larga repercute en el bloqueo. Quizás en un principio escribamos pero al negar su exposición a los demás provocaremos un estado parecido al explicado en el apartado anterior.

Evitar que los demás lean nuestras historias, normalmente, se debe a un sentimiento de vergüenza. Vergüenza por creer que escribimos de forma mediocre o porque tratamos temas controvertidos o poco éticos.

Abusar del perfeccionismo

Querer que todo lo escribamos esté perfecto en el primer borrador. Trabajar porque cada oración sea original y transmita, que las palabras sean variadas y suenen bien, sin faltas de ortografía o gramaticales. La corrección y revisión siempre deben realizarse tras terminar el borrador. Lo mismo ocurre con tratar de documentarnos a cada momento.

Si a cada párrafo que escribimos, a cada oración o palabra, nos dedicamos a releer y corregir nunca terminaremos el proyecto. Nos estancaremos revisando puntos anteriores sin avanzar en lo más importante, acabar el borrador.

Utilizar la lógica

Aunque suene paradójico, la lógica puede mermar la creatividad. La necesidad por escribir en orden cronológico, desde el principio hasta el final, conduce a bloqueos. Quizás al principio necesitemos escribir siguiendo un orden, pero una vez habituados a la escritura podemos romper las normas.

La escritura como todo proceso artístico, y creativo, puede adaptarse al estilo de cada uno. La flexibilidad ayuda a moldear el contenido. Empieza por el final y escribe momentos intermedios. Si un pasaje se atranca trabaja un capítulo diferente, ya volverás en otro momento.

Lectores cero erróneos

Un público inadecuado no apreciará el contenido. Utilizar como lectores cero a amigos y familiares no habituados en la lectura, o que no dispongan de un buen pensamiento crítico, nos proporcionará una opinión positiva y sin dureza que contrastará con el público en general. Tampoco sabrán aportar soluciones en el caso que nos cuenten los aspectos negativos.

Soluciones al bloqueo o falta de inspiración

Practica la escritura: Aquí te dejo algunos ejercicios creativos para escritores.

Escribe lo que te apasione: busca un tema que te guste y donde te sientas a gusto. Escribir es un proceso duro, si nos presionamos más de lo debido nos frustraremos. Los frutos de escribir llegan a largo plazo y todos tendremos errores, mejor aprender de ellos que utilizarlos como excusa para abandonar.

Escribe sin corregir: pero solo hasta terminar el primer borrador. No permitas que las ganas de dejar el texto impecable entorpezcan tu labor. Vomita todo el contenido de tu cabeza y una vez acabes dedica el tiempo a corregir, reescribir, recortar, añadir y documentarte.

Rompe con la lógica: escribe sin orden establecido, desde el final hasta el principio o dando saltos entre la trama. No necesitas escribir los capítulos cronológicamente. Pero para no perdernos dentro del caos, organiza la historia antes de escribir. Utiliza una escaleta a modo de mapa para saber todo lo que ocurrirá de antemano y escribir en cualquier orden.

Busca el público adecuado: como lectores cero lo mejor son otras personas que escriban, que conozcan la lengua. Ellos saben mirar desde un ángulo objetivo los textos y ayudarán a mejorar el contenido aportando soluciones y nuevas ideas.

Espero que toda esta información os ayude a superar los bloqueos y a encontrar la inspiración. Si conocéis otras causas o soluciones a este problema utilizad los comentarios.

La premisa: la semilla de toda gran historia

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Toda historia cuenta con un origen

El comienzo de una historia es la pesadilla de todo escritor novel, el pánico al papel en blanco (o pantalla de ordenador) sin saber cómo empezar. Nunca recomendaré esperar la llamada de la inspiración para escribir la palabra idónea, no existe ese haz de luz divina que nos embarga y susurra al oído oraciones ingeniosas. La inspiración es la excusa que se imponen los que tienen miedo al fracaso, los que prefieren procrastinar su sueño de convertirse en escritor por una tarea más rápida y satisfactoria.

Para los momentos vacíos de creatividad aconsejo utilizar la premisa. La premisa es una pregunta, un detonante que nos plantea situaciones, nuevos mundos, personajes y todo el universo que rodea a una historia. ¿Qué ocurriría si los hijos de familias enfrentadas se enamoraran? Así nació Romeo y Julieta. ¿Qué ocurriría si viajáramos al futuro? ¿Qué ocurriría si colonizáramos Marte? ¿Y si solo quedara un hombre en la Tierra?

Las premisas son la fuente de inspiración de todo escritor, aunque no seamos conscientes de ello. Trabajar con una pregunta abierta nos propone un sinfín de posibilidades, el ¿qué ocurriría si…? es demasiado genérico, libre a la interpretación de cada uno. Pero antes de rendirte a la hoja en blanco responde a alguna premisa sobre lo que te gustaría escribir. Es un buen comienzo para desarrollar una historia, una base, un origen.

La premisa no es rígida, es flexible y maleable. A lo largo del desarrollo de una historia se puede cambiar e incluso obviar la pregunta. Conforme inventemos situaciones hipotéticas desarrollaremos el tema que trataremos, los personajes con sus características y las tramas que conducirán a éstos.

Las premisas las encontramos en la experiencia: cuando viajamos en autobús, escuchando música, cuando conversamos con amigos o desconocidos, de fiesta, paseando por el parque o donde sea. En el instante que nos invada la cabeza debemos anotar esa ideas en nuestra libreta o móvil. La experiencia nos alerta con visiones que hay que aprovechar. No confiéis en la memoria, apuntadlo.

En el momento de escribir, de comenzar un nuevo cuento o novela. Coge tus apuntes, examina las ideas y responde preguntas. Trabaja en torno a una premisa para construir una gran historia. No esperes a la inspiración. Trabaja y aprovéchate de ella.

Y ahora os propongo una pregunta, ¿qué ocurriría si comentáis que os ha parecido lo que os he contado y si creéis que os servirá de ayuda?