La muerte del autor

La muerte del autor
¿Por qué debería morir el autor?

Hoy quiero hablar sobre la muerte del autor, un tema muy interesante a la hora de valorar una obra. No tiene nada que ver con técnicas narrativas, es una teoría sobre el enfoque que tiene actualmente un lector al leer un texto.

¿Qué es la muerte del autor?

La muerte del autor, o la desaparición del autor, es una idea filosófica de la literatura moderna donde se especula sobre la relación que existe entre un lector y un libro. La teoría cuenta que aunque el autor participa en la escritura, durante la lectura solo existe un texto y quien lo consume. Cuando un autor finaliza un texto deja de pertenecerle, pasa a disposición de la cultura, de la gente. Cada persona asimilará la historia de distinta forma, sufrirá diferentes interpretaciones como lectores pudiera tener.

Toda historia ya se ha escrito con anterioridad. No existe nada nuevo, cada texto que leemos es una recopilación y reinterpretación de otros anteriores. A pesar de existir infinidad de ideas, no pertenecen al autor, derivan de otras. Por esta razón una obra no le pertenece.

Roland Barthes: La muerte del autor

Rolanf Barthes (1915-1980) fue un escritor y filósofo francés que escribió una teoría titulada “La muerte del autor”. Redefinió el concepto de autor con un análisis donde explicaba que la escritura es un acto de reconstruir, de reformar textos anteriores que pertenecen a la cultura. Aquí es donde el autor muere. Un autor trata de apropiarse de una ideas culturares, poniendo al día historias del pasado, mostrando su propio punto de vista.

Barthes aseguraba que el autor debe desaparecer, para dar paso a la interpretación de los lectores. Los autores son una figura moderna que tratan de beneficiarse con una recopilación de citas ya existentes. Dotándolas de una firma, tratándolas como propias y originales. La idea de pertenencia llegó a la literatura moderna con una clara influencia capitalista.

La teoría es mucho más compleja pero su conclusión discutía sobre la importancia que se le da actualmente al autor por encima de la obra. El mayor ejemplo son las editoriales, no buscan libros por muy buenos que sean sino autores que puedan contribuir beneficios. Otro ejemplo son los grandes escritores, con solo saber que ellos están detrás van a vender más que el mismo libro con la firma de un desconocido.

Michel Foucault: ¿Qué es un autor?

Michel Foucault (1926-1984), escritor, historiador y filósofo que trató la muerte del autor con su texto “¿Qué es un autor?” Expone la idea de obra como un modo de que el autor sobreviva a la muerte, dotando a su trabajo de una huella para recordarlo si cuenta con la suficiente importancia. Conocemos a muchos autores del pasado porque sus títulos perduraron y se les atribuyen. Entonces es cuando se pregunta qué es una obra, con un resultado parecido al de Barthes. La obra es una recopilación de textos anteriores donde el autor no es el propietario absoluto ni responsable de las ideas que plantea.

Una obra es la agrupación de citas donde todos podemos participar: utilizándolas, cuestionándolas o discutiendo sobre ellas. Si un autor se apropia de unas ideas, este transcenderá tras su muerte al convertirse en una extensión de su trabajo.

La obra debe matar al autor para devolver esas ideas a la sociedad. Para Foucault el autor es una manera de individualizar un contenido global.

La importancia del autor en la actualidad

La muerte del autor da pie a discusiones muy interesantes. La más relevante es como la persona detrás de una obra es tan importante como para decidirnos por leer un título o, todo lo contrario, no querer saber nada de su trabajo.

stephen king el resplandor
Portada de El resplandor

Cualquiera que observe una portada de Stephen King, Kell Follen o cualquier otro autor reconocido notará como su nombre destaca incluso sobre el título, ocupando el mayor espacio posible. Su nombre es sinónimo de ventas, en este punto observamos como su obra da igual, el autor eclipsa el contenido.

A la hora de valorar un contenido también tenemos en cuenta a quién lo escribe. Si leemos un autor que nos apasionan tenderemos a fijarnos en lo positivo y pasar por alto los defectos. Por contra, están los autores que nos disgustan, donde cada minucia fuera de lugar será la excusa perfecta para ponerlo a parir.

Un ejemplo recurrente es Hitler, el cual aparte de ser responsable de uno de los episodios más terribles de la humanidad era pintor y escritor. Solo por la figura que nos ha llegado de él, tratar de reconocer su talento artístico es un ejercicio que acaba influenciado de algún modo. No podemos ser objetivos independientemente de la calidad que tengan. La figura del autor acaba condicionando la obra.

Incluso hubo épocas donde las mujeres tenían que firmar con un apodo masculino para conseguir publicar, en un acto machista por parte de la sociedad donde la mujer era repudiada como autora. Sin valorar el contenido como tal.

Cuando el autor no muere

A pesar de lo interesante que pueda ser la muerte del autor es un concepto que no se llega a aplicar. A día de hoy, el nombre del autor es lo más relevante para alcanzar el éxito en el mundo de la escritura. Solo hay que ver la importancia de tener un blog, participar en las redes sociales y construir un nicho que se convierta en público objetivo.

Del mismo modo, cuando un autor hace comentarios controvertidos respecto a ciertos temas muchos evitan consumir sus obras como rechazo. Valorando las ideas del autor sobre la calidad del producto.

La mayoría de personas no lee obras sino que lee autores. También es consecuencia de ir a lo seguro. Si nos gusta el estilo o las historias de un autor determinado, para qué perder el tiempo con alguien nuevo. Nos vemos influenciados a la hora de consumir. Hasta un Youtuber venderá muchísimo por su popularidad aunque encontremos una calidad mediocre o cuando escriben por él. Pero esto ya sería entrar en un concepto de marketing, en la figura de autoridad donde nos fiamos más de nuestros ídolos o de la gente influyente que de las recomendaciones de un desconocido.

Comentad qué os parece la muerte del autor, cómo participáis en esta idea o si tenéis alguna duda. Cómo influyen los autores cuando leéis o a la hora de elegir un libro. Espero que este concepto expanda vuestras mentes en futuras lecturas.

@NeoToki0

El poder de la negatividad

yin yang

Buenos tiempos son estos que corren, donde lo único que necesitamos para alcanzar nuestra meta es una actitud positiva. Sí, lo que has escuchado. Recoge esa mascara de tu mesita de noche, la de boca sonriente y mejillas rojizas. Sí, la de mostrar una actitud alegre al mundo. Ahora sal a buscar tu sueño, da igual lo que desees. Tú puedes.

¿Cómo? ¿Guardaste la máscara por qué no funcionaba? No te preocupes, vuelve a lucirla y te ayudaré con el problema. Se positivo, interioriza el sentimiento. ¿No sabes cómo? Sigue mi blog “%#!$^@”, únete a mis redes sociales, compra mi libro. Y sobre todo piensa en positivo, pero no te olvides de todo lo anterior.

«¿No crees que te estás pasando?»
–¡Cállate!

No, no era a ti. Tú concéntrate en pensamientos bonitos y alegres. Recuerda, positividad.

«¿Qué ocurre si encuentra algún problema?»
–Volverá para pedirme consejo.
«Basta, cuéntale la verdad.»
–No quiere escucharla, busca el camino fácil.
«Pero el camino nunca es fácil. Tiene que conocer a lo que se enfrenta si quiere alcanzar su meta.»

Solo necesitas ser positivo.

«Si únicamente te preocupas por ser positivo solo te concentrarás en los beneficios, en lo placentero. No llenes tu mente con lo negativo, pero escucha la parte mala.»

No le escuches.

«El camino es duro, no siempre querrás sonreír. Es más, a veces llorarás.»

No le hagas caso, solo piensa en positivo.

«Tu objetivo puede salir mal. Existe esa posibilidad, incluso es más probable que así sea.»
–Eso ocurre por ser negativo.
«No es cuestión de ser negativo. Hay que ver los problemas, conocer a lo que nos enfrentamos para anticiparnos.»

No le escuches. Sonríe.

«Trabaja duro y ten en cuenta los problemas. No te conformes con pensar en la meta, que la alcanzarás porque es tu destino. El mismo sentimiento satisfactorio como cuando compras la lotería, agradable, calentito pero sin recompensa. Reconoce que es duro y lucha por lo que deseas. Sacrifica todo lo prescindible y siente el dolor. Si aún así quieres continuar, sudarás sangre y te sentirás tan decepcionado que querrás abandonar. Encontrarás personas que te engañarán, que querrán apartarte del camino con mentiras, palabrería fácil o increpándote lo mal que lo haces. Te están esperando entre las sombras. Quieren que sueñes en vez de actuar.»

Sonríe.

«Encontraras problemas inesperados, ni siquiera los verás venir por no tenerlos en cuenta. Por no pensar en ellos. Piensa en ellos, anticípate. No es cuestión de positividad sino de consciencia y sacrificio.»
–No quiere escuchar eso.

Sé positivo. Todo saldrá bien. Solo sonríe.

@NeoToki0

Alimentando al monstruo

bloodborne
No importa cuanto consuma, su apetito en insaciable

Por fin se acaba el verano. Adiós a este calor insoportable, al menos durante un tiempo. Vuelve la rutina, y ya tengo a punto el manuscrito de mi relato para enviar a Windumanoth. Cosa que me dará más tiempo para el blog.

Pero vayamos por partes, ha terminado la séptima temporada de Juego de Tronos. ¡Tranquilos! No hablaré sobre lo que me ha parecido la serie, si ha sido un desastre o una maravilla. Lo cierto es que no la he visto. En su día comencé a leer los libros y quería disfrutar de los siguientes en el mismo formato, cuando Martin los termine en el año 2052 o por ahí. No por considerarme purista, simplemente por la misma razón que no he visto casi nada de Walking Dead, de Vikings o cualquier otra serie mainstream.

El problema, y lo que quiero tratar, es la desfachatez por parte de muchas personas y otros tantos medios por compartir información sobre Juego de Tronos sin ton ni son, con detalles importantes para regocijo de los que se mantienen al día de la serie y destripes para los que no han podido o no quieren ver la serie.

Sí, irremediablemente me han destripado muchos detalles sobre la trama, aunque falta por saber si se distanciarán mucho de los libros.

Me pregunto cómo hubiera sentado si por allá en 2011 me hubiera dedicado a destrozar la serie de moda a todo ignorante que se atreviera a introducirse en ella. Seguro que mi Twitter y Facebook estarían más vacíos que el corazón de Joffrey.

El caso, que no solo han sido imágenes o memes por parte de consumidores ignorantes de la serie, sino un bombardeo con detalles relevantes en la publicidad de las redes sociales, sobre todo Facebook. Titulares rimbombantes acompañados de una imagen por si quedaba alguna duda.

Después de meditar un poco, los spoiler importan poco. Me lo tomaré como cuando leo libros o vuelvo a ver películas una segunda vez.

Lo que sí me ha dado pena es lo triste de la situación actual de nuestra sociedad. Con una idea del todo vale para rascar un puñado de visitas o me gustas. Tengo muchos conocidos que consumen contenido mainstream al día de salida porque creen que sus círculos cercanos van a destriparle. Me pregunto cuánta gente ve contenido por voluntad propia y cuanta lo hace por presión social.

Mientras tanto, el libro que acompaña la cabecera de mi cama es una recopilación de las obras de Shakespeare, estoy leyendo algo que se escribió hace 400 años y cuando lo termine no tendré amigos con los que discutir el contenido. Tomé la decisión de leerlo por mi deseo de convertirme en escritor, y antes de MacBeth o Romeo y Julieta andaba con un libro de Mundodisco, algo que personalmente prefiero. Igual que me ha dado por ver la tercera temporada de Twin Peaks, una maravilla y destrozo de mente por partes iguales, y otra vez sin amigos con los que hablar.

Cuando veo a una sociedad consumir lo que autoimponen las modas en vez de usar su propio criterio, me pregunto si hice bien con mi andadura para ser escritor. Quizás solo son desvaríos de un demente.

@NeoToki0

El delgado hilo de la esperanza

No difundir imagenes
Parece que hay a quienes no les entra en la cabeza

Ayer, el terrible atentado de Barcelona azotó las redes sociales y más tarde todos los medios, un auténtico acto de barbarie que no tiene justificación ninguna y que por mi parte solo genera rechazo y repulsa. Desde el primer momento, empezaron a fluir datos, noticias y toda clase de información sin control. Desde fuentes oficiales pedían no publicar las terribles imágenes de las víctimas y hacer caso omiso de fuentes no fidedignas. Aún así, periódicos digitales españoles empezaron a difundir informaciones falsas sin contrastar, y lo peor, acompañadas de vídeo y fotografías crudelísimas, que no hacían más que acrecentar el miedo y la confusión. ¿Qué ocurre con el periodismo? ¿Acaso todo vale por las malditas visitas? También por Whatsapp, se estaba difundiendo ciertos vídeos. No entiendo cómo alguien puede pasearse mientras graba a gente herida y sufriendo.

Luego, las horas pasaban y salía a relucir el odio. Da igual, dirigido al de siempre, la cuestión es señalar culpables. Los primeros rechazos hacia el colectivo islámico, asperezas hacia los independentistas catalanes o señalando a los partidos políticos “poco patriotas”. He tenido que escuchar a gente de mi círculo cercano reprochando que si en la calle tal hay una mezquita donde “estos tipos se juntan para rezar” o “habría que matarlos a todos o echarlos del país”. Hasta he visto comentarios en las redes sobre las connotaciones machistas que han propiciado este tipo de actos terroristas. ¿Estamos locos? Ahora más que nunca necesitamos estar juntos, volcar nuestra solidaridad y amor hacia los demás, da igual que ideología, orientación sexual o religión procesen.

A pesar de todo, aún queda esperanza. Los taxistas de Barcelona han ofrecido servicios gratuitos. Muchos han corrido a los hospitales a donar sangre. Vecinos de las cercanías han ofrecido una cama y comida a quienes se veían atrapados en la zona, han repartido agua y comida a quienes permanecían encerrados en sus coches. Y en cualquier parte del mundo hay personas que con un fuerte abrazo o unas palabras han tratado de consolar a otras.

Solo añadir mi apoyo y condolencias a las víctimas y sus familiares. Y ánimos a la gente de Barcelona, Cataluña, España y a todas las personas de buen corazón.

@NeoToki0

El pacto ficcional

pacto ficcional ficcionalidad
Conoce el pacto de ficcionalidad

El pacto ficcional, o de ficcionalidad, es un acuerdo tácito que existe en todo libro de ficción entre el autor y el lector. Es la base que fundamenta la narrativa, lo que proporciona verosimilitud a la historia, a los elementos presentados. Gracias a él, la narrativa se transforma en una actividad más amena y autentica. En géneros como la fantasía o la ciencia ficción el pacto ficcional toma mayor importancia al nutrirse, sobre todo, de elementos imaginarios o especulativos.

Con el pacto de ficcionalidad, el lector acepta los elementos imaginarios que suceden en la historia, diferenciando estos de las mentiras. Cuando alguien lee una novela o cuento de ficción imagina que los sucesos ocurrieron realmente. Si pensamos que el autor trata de convencernos sobre lo que cuenta o nos engaña entonces no disfrutaremos de la lectura. Aunque sepamos que los hechos nunca sucedieron, tanto en la experiencia de escritura como de lectura fingiremos que los sucesos de la trama ocurrieron realmente.

Si el lector mantiene incredulidad se aburrirá. Estará atento a la mínima contradicción o fallo que encuentre. Posiblemente abandone la obra a la primera de cambio. Imaginad a alguien leyendo Harry Potter cuestionando sobre la veracidad de un sombrero parlante, o la existencia de los dragones en Juego de Tronos.

Por su parte, el escritor añadirá en su historia tantos elementos ficticios como quiera, siempre que se respeten las reglas del mundo creado. Que exista magia no implica soluciones mágicas e incongruentes para resolver cada situación que se presente. Las bases del mundo se deben mostrar, de manera sutil pero clara, en los primeros compases de la historia. No se desvelará todo el funcionamiento en el principio, sería muy aburrido y tedioso, pero sí se debe aclarar sus derroteros.

Otra característica del pacto ficcional es cuando el escritor cuenta ciertas referencias sobre el mundo real que sirven al lector para entender claramente el mundo ficticio. Es muy difícil explicar elementos imaginarios sin hacer referencias a cosas conocidas. Del mismo modo, cuando el escritor obvia detalles o características de algún elemento, el lector entenderá que funciona como lo haría en la realidad que vivimos.

Hay que tener en cuenta que el pacto de ficcionalidad no se cumple siempre. De hecho, el lector romperá el pacto cuando el autor no respete las reglas. Buscar soluciones fáciles a los conflictos, abusar de los clichés y, sobre todo, ser incongruente sacará al lector de la experiencia. Romper el pacto significa que el lector rechazará a dicho autor en el futuro, significa que estamos haciendo mal nuestro trabajo.

@NeoToki0

La seducción de las llamas

fuego seductor
Fuego

El fuego ha sido uno de los grandes descubrimientos por parte del ser humano, a la altura de la imprenta, el ferrocarril o el propio Internet. Un ente ígneo que baila consumiendo todo lo que encuentra a su paso, capaz de destruir en minutos lo que toda una vida costó fabricar. Sin embargo, abrazó a nuestros antepasados con su calor en las noches más frías del invierno. Cocinó alimentos, haciéndolos evolucionar, para evitar consumir las bacterias putrefactas de la carne cruda. También alejó a las bestias cuando los hombres dormían en el raso, bajo el cielo nocturno.

Pero lo que más me sorprende a día de hoy es el poder seductor de las llamas, como nos atrapa al posar la mirada en sus danzarinas lenguas flamígeras. Esa calma que nos invade al ver el verdadero fuego, el de una gran hoguera en medio del campo, el de una buena chimenea capaz de espantar al frio.

En el pasado no existía Internet, ni televisión, ni siquiera radio. En el pasado los seres humanos nos reuníamos en torno a una hoguera para escuchar historias. Pero antes de todo eso, nos quedábamos abstraídos frente al fuego durante horas, leyendo las llamas con la mirada, absorbidos por su misteriosa naturaleza incomprensible en aquel momento. Solo quien ha conocido una verdadera hoguera conoce su verdadero poder seductor, como cuando observamos las estrellas lejos de la luz de la civilización, como cuando nuestros antepasados descubrieron por primera vez el fuego.

Esta noche disfrutad las hogueras de San Juan. Por supuesto, precaución con el fuego y llevaros toda vuestra basura de la playa.

@NeoToki0