La estructura narrativa in extrema res, del latín “en los últimos momentos” o “al final del asunto”. Se emplea cuando una historia comienza por la recta final, utilizando de base la estructura narrativa clásica.
Comienza la narración por la recta final
Al empezar la narración presentamos el estado de los personajes justo al finalizar los incidentes de la trama. Es un modo eficiente de ganar la atención del lector por medio de un desenlace dramático e intrigante, donde se presenta una escena para engancharlos y que quieran conocer cómo llegaron los personajes a tal situación. Es importante ocultar cierta información sobre el desenlace y no desvelar estos detalles hasta que lean completamente toda la narración.
Después del momento final, volveremos al principio de la historia con técnicas narrativas como la analepsis o flashback. A partir de ese momento el orden es de la estructura narrativa clásica, teniendo una estructura final de: desenlace, introducción, nudo y desenlace.
Algunas novelas o relatos que hacen uso de la estructura narrativa In Extrema Res son: Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez o La sombra sobre Innsmouth, de H. P. Lovecraft.
Otra técnica que os puede interesar es in medias res.
La técnica narrativa conocida como in medias res proviene del latín y significa “en medio del asunto” o “en mitad de las cosas”. Es un derivado de la estructura narrativa clásica con la diferencia de comenzar por mitad, por el nudo. Muestra a los personajes ya dentro del desarrollo de la historia, para posteriormente dar un salto temporal al verdadero inicio.
Comenzamos con una escena de acción
Empieza con acción
Con esta técnica se trata de captar la atención del lector con una introducción más dramática. Vemos al protagonista enfrentándose a una situación enrevesada sin que sepamos nada de lo anterior. Introducimos una escena de acción que impresione a los posibles lectores. In media res es útil para ganar expectación e invitar a conocer como se ha llegado hasta allí. Pero hay que tener cuidado, comenzar por un momento caótico o demasiado complejo puede provocar el efecto contrario. Algunos ejemplos para empezar pueden ser: la muerte de un personaje importante, el protagonista detenido o encarcelado, una lucha relevante contra el antagonista, etc.
Si utilizamos in media res, es necesario cortar la narración en un momento intenso para volver al principio. Así explicaremos el origen de los personajes y los hechos que han conducido hasta el punto ya mostrado. Una técnica narrativa para volver atrás puede ser la analepsis, también conocida como flashback.
La estructura final de la novela sería: nudo, introducción, nudo y desenlace. Para más información de cada apartado mirad la estructura narrativa clásica, al ser un derivado de esta.
Algunas novelas conocidas que hacen uso de esta técnica son: la Iliada de Homero, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez o Los Príncipes Demonio de Jack Vance.
Otra técnica famosa es in extrema res. Si tienes alguna duda o quieres saber más, no dudes en comentar.
La estructura narrativa clásica es la forma más conocida y usada para organizar una historia. Se emplea en novelas, relatos, guiones de cine y hasta para en cómics. Seguro que muchos ya la conocéis pero siempre es bueno recordarla. Quizás tengáis alguna duda o incluso alguno no sepas nada sobre ella. Recordemas la estructura utilizada desde hace más de dos mil años en la Antigua Grecia, de donde proviene su nombre.
Estructura Narrativa Clásica
Con una estructura diseñamos las bases con la que se sustentan las diferentes partes que componen la historia, buscando un formato sólido desde principio a fin. Cada parte debe estar en el lugar indicado, es decir, tener una extensión acorde con su función e hilvanar sus fronteras para conectar con las otras partes. Con ello, el texto contará con mayor consistencia. Si la estructura es defectuosa, solo conseguiremos un texto aburrido, monótono y para nada interesante.
La estructura narrativa clásica se aplica en historias que tienen una sola línea argumental y consta de tres partes: Introducción, Nudo y Desenlace. También son conocidas como Planteamiento, Desarrollo o Resolución; Presentación, Confrontación y Solución; o Primer Acto, Segundo Acto y Tercer Acto.
Introducción
En la primera parte nos centramos en situar al lector en la historia. Introducimos el lugar donde ocurre la acción, el tiempo, presentamos al protagonista y su situación. También es el momento de explicar las causas que sacan de la normalidad a los personajes. Esta parte ocupa aproximadamente la cuarta parte de toda la narración.
Nudo
Es la parte central de la historia, osea, Se desarrollan los acontecimientos desde que la normalidad del protagonista se ve alterada hasta llegar al clímax, en un punto anterior de resolverse los contratiempos. El nudo dura alrededor de dos cuartas parte de la historia.
Desenlace
Es el tramo final, terminan los acontecimientos que sufre el protagonista, ya sea con un desenlace a favor o en contra. Se muestra el estado en el que quedan los personajes tras los sucesos vividos. El desenlace ocupa un cuarto del total de la historia.
Alexander Wells
Es muy sencillo. Al conocer la estructura narrativa clásica ya podremos introducirnos en otras derivaciones de ella. Por ejemplo, la técnica in extrema res, empezar por el final, o in medias res, empezar la historia por la mitad. Hay otros modelos más complejos donde se anidan varias introducciones, nudos y desenlaces para crear una estructura en modo de árbol.
Los personajes son uno de los elemento más importante de una historia. Son quienes recorren la trama, desvelan los secretos y nos hacen experimentar multitud de sentimientos. Definir a un personaje de manera correcta da mayor profundidad y realismo a una novela, hay que evitar estereotipos planos y clónicos. Por ello os explico en que consiste la ficha de personaje.
Ficha de Personaje
Es una herramienta muy útil para trabajar en una novela o un relato corto, igual que la escaleta nos ayudaba a definir la estructura de la historia. La ficha de personaje es una lista de datos que definen las características físicas, mentales y la biografía de un personaje en cuestión. Podría ser algo parecido, en realidad más detallado, a una hoja de personaje de un juego de rol. La información especificada puede ser de lo más variada. Desde descripciones con características físicas, a contar donde se crió, quienes son sus amigos y familiares, además de sus ideales y aspiraciones.
La ficha del personaje será todo lo detallada que deseemos, pero en principio solo necesitamos dos partes a describir: la prehistoria y la caracterización.
Prehistoria del Personaje
En la prehistoria se resumen todos los acontecimientos vividos por el personaje desde que nace hasta que empieza la historia o aparece por primera vez. Se describe lugares donde ha vivido, personas con las que se ha relacionado. Incluso si es necesario, datos que no impliquen directamente al personaje pero que sí le afecten, como la historia de sus padres o de la región donde nació.
Hay que tener en cuenta que los sucesos descritos en la prehistoria sobre el personaje no tienen que ser añadidos en nuestra historia. Son una referencia para que el autor defina al personaje y lo conozca con claridad.
Caracterización del Personaje
La caracterización es la descripción del personaje en el instante que comienza la historia. Contamos datos como el nombre del personaje, además de sus motes conocidos, la edad, aspecto físico, detalles a destacar sobre como habla o se mueve, a que se dedica, lugar donde vive y demás información de interés. Otro aspecto a describir es sobre la psique del personaje: sus creencias, gustos, miedos, ideales, etc.
Al igual que con la prehistoria, los datos de la caracterización no tienen qué ser incluidos en la narración, solo los importantes para el buen desarrollo de la historia.
Ilustración de Jean Baptiste Monge
Se recomienda hacer una ficha de personaje para los personajes protagonistas y secundarios que tengan mayor peso en la trama. Se comienza con un esbozo definiendo una cualidad del personaje: torpe, alegre, fuerte, androide, extraterrestre, vago, ladrón, etc. Luego añadimos información hasta definir por completo al personaje, haciendo algo como la puesta en escena.
La principal función de las fichas de personajes es plasmar en el texto la consistencia de que realmente existen y transmitir al lector esa existencia. Cuando se trabaja duro con un personaje dejará de ser una serie de datos y acabará cobrando vida. Sabremos con precisión cómo se comportará en las diferentes situaciones que se le presenten.
Cuando la historia lo requiera contaremos los datos, pero en general servirán para tener clara la personalidad del personaje y la causa de su comportamiento. Si improvisamos la historia de los personajes durante la escritura, se puede caer en incongruencias graves que afecten al desarrollo de la historia. Sencillamente parecerán irreales.
La puesta en escena es un término que conocemos por el cine o el teatro, en aquellos ámbitos el director se encarga de crear el escenario y organizar a los actores que participan en él. Sin embargo la puesta en escena en narrativa es el paso intermedio entre el resumen de una escena y su desarrollo. Contará con una composición cercana al texto final.
Conviene tener preparada la escaleta, donde dividimos la historia en resúmenes cronológicos que nos servirán de referencia antes de empezar.
¿Para qué sirve la Puesta en Escena?
El objetivo de la puesta en escena es desarrollar cada resumen en el que dividimos la historia. Es el momento de narrar la historia detallando el escenario, sus elementos y las acciones de los personajes. Situaremos los personajes y los objetos que componen el escenario. Detallamos los olores del ambiente, la iluminación, los ruidos y todo lo necesario para sumergirnos mejor en la historia. Dotaremos al escenario de objetos y definiremos las posiciones que pudieran ser relevantes en el desarrollo de la historia.
Al mostrar la información con detalle, el lector captará con mayor precisión la historia. Podremos hacer que el protagonista se distraiga de la conversación observando un cuadro, que tosa por el polvo del ambiente, que tome un vaso de agua para refrescar la garganta. Pero lo más importante es describir cada acción que cambie el estado de los personajes.
Si definimos mal los movimientos, el lector puede pensar que hay personajes que siguen en la escena cuando se han marchado o al revés. Cambios brusco y poco claros sacarán al lector de la historia y perderá el interés de seguir con la lectura a causa de la confusión.
Puntos a tener en cuenta
Es el momento de aclarar los puntos que definen la personalidad de los personajes, las manías o costumbres que los hacen diferentes. A la hora de definir una escena, sus elementos o características, hay que describir creando inmersión, dotando cada momento de sentimientos, de tensión o serenidad. También es importante no abusar de las descripciones, describir con mucho detalle aburre. Contamos que la mesa del despacho tenía encima papeles revueltos, cuadernos con apuntes, libros, tabaco, un vaso con algo de licor; o simplemente decimos que la mesa estaba revuelta o desordenada. El nivel de detalle depende de la importancia de ese “elemento” para el desarrollo de la historia.
Ejemplo:
Resumen: Kaine y su hermano Gary están en casa. Gary está enfermo. Puesta en escena: Kaine agarró un cigarrillo del paquete, casi vacío, de Dorcan y lo prendió para darle una calada desganada. Observaba la holovisión como una autómata, sentada en un rincón de la pequeña habitación de nueve metros cuadrados donde vivía. Allí también se encontraba su hermano, el pequeño Gary dormía en la única cama. Estaba enfermo.
El posadero vestía una bata sucia por manchas de grasa, mecía la oronda barriga al encaminarse hacia el hombre solitario de cabellos rubios. Primero colocó la jarra de cerámica sobre la mesa.
—¡Cerveza fresca! —balbuceo con tono amigable y la cara colorada a causa del alcohol.
El rubio agarró la jarra para dar un largo trago.
—¿Tocará algo? señor poeta —añadió el posadero con una sonrisa entrañable mientras colocaba el plato de liebre horneada con zanahorias y setas—. Hay que celebrar la vuelta del grupo de batida.
—Primero disfrutaré de tan suculenta comida y refrescaré el gaznate, don Teodoro —respondió el bardo—. Quizás conforme avance la noche me anime a cantar. Me siento algo cansado y por lo que veo han montado un buen festejo sin mi ayuda.
El salón de la posada estaba abarrotado hasta reventar, las mesas rebosaban vida y jolgorio. Los exploradores bebían todo lo que se abstuvieron durante su viaje e incluso más. Berreaban a coro canciones obscenas, comían hasta que no le cabía nada más en la panza. Las mujeres de la aldea acompañaban a sus amantes y las que no tenían se agrupaban entorno a los solteros más codiciados.
Jenna se deslizó junto al bardo con la cara rebosante de alegría y el jubón medio abierto mostrando un generoso escote.
—Dante, cariño —decía apartándose el flequillo del ojo derecho con la mano—, ven a escuchar las historias de los exploradores, te inspirarán en tus canciones.
Dante cesó de comer y limpió su boca con la servilleta. Le dedicó a Jenna una mirada lasciva, le agarró el brazo y la acercó para sí con suavidad.
—Estoy demasiado molesto con el regreso de los exploradores —dijo Dante con ironía—, me sentía más a gusto con todas las mujeres de Siruna para mí solo.
—¿Por eso has tenido la cara tan larga durante todo el día de hoy?
—Escuché algunas historias de los cazadores que llegaron este medio día, hablaban cosas terribles sobre el bosque. Cuando llegué a los pueblos de las Tierras Salvajes mi intención era conocer el mundo tal y como fue antes de la llegada de los hombres, quería encontrarme con la naturaleza salvaje y libre.
—Ya sales con tus vocablos de poesía y sentimientos. Los cazadores siempre aprovechan la vuelta para soltar sus cuentos del bosque.
—Esas torturas contra las tribus salvajes me sobrecogen el alma.
Jenna acercó su cara y Dante la besó con dulzura.
—Soy un artista, mi especialidad son los romances, no la violencia. Me recreaba divagando cuál puede ser la razón para que no convivamos todos juntos en armonía, y abandonar ese derramamiento de sangre sin sentido.
Jenna abrazó a Dante dibujando una sonrisa en su cara.
—Sería bueno que ocurriera pero esos idiotas son unos tercos. No permiten que trabajemos las tierras, nos moriríamos de hambre. Prohíben la tala de árboles, ¿dónde dormiríamos por las noches?¿En cuevas?¿Cómo nos protegeríamos de las bestias salvajes?
—Dormirías conmigo, por supuesto. No tendrías razones para preocuparte. Te protegería de todas las bestias del mundo.
—¿Ha vuelto tu gusto por la lucha? —preguntó Jenna aguantando la risa y ruborizada—. Ahora hablas como un guerrero. Sé que solo lo dices para impresionarme.
—En mis viajes he aprendido algunos movimientos de espada, que esté en contra de las matanzas no quiere decir que no sepa luchar y defender a las personas que quiero.
Dante se deshizo del tierno abrazo de Jenna para poner su atención en el plato.
—¿Qué has escuchado de los exploradores? —añadió Dante antes de llevarse un trozo de carne a la boca.
—Cuentan historias sobre los enfrentamientos contra los elfos, o si acaso como cazaban alguna bestia. Hablan, también, sobre un terreno lleno de recursos en el cinturón exterior de Hyeughtea.
—Hyeughtea, el Bosque Eterno —murmuró el bardo—. Es demasiado osado ir a las puertas del País de los Elfos.
—Ese es el problema, es terreno de los salvajes. Sería pecado no aprovechar unas tierras tan ricas. El bosque es harto frondoso, que se queden dentro cantándole a los ciervos y orando a los arboles antiguos.
—Me asustas cuando hablas como un gobernador —reprochó Dante y luego sorbió la cerveza.
Una escandalosa ovación interrumpió desde el otro ala de la taberna.
—Un brindis por Iaren, cazador de elfos —bramó alguien.
Toda la taberna alzó su copa, Iaren aludía con modestia.
—¿Sabes sobre la salvaje que apresaron? —preguntó Jenna.
—No —mintió Dante mientras negaba con la cabeza.
—Entonces escuché algo que te interesará saber —dijo con entusiasmo—. Iaren capturó a una elfa salvaje, una autentica y no de esas que viven marchitas y prisioneras en la ciudad, o faenando en las alquerías. Encontraron a tres elfos errantes, ocurrió mientras los hombres investigaban una beta de minerales en las proximidades del bosque. Los emboscó antes que notaran su presencia.
—Ese Iaren —cortó Dante— debe de ser muy bueno si es capaz de sorprender a unos elfos en su propio terreno.
—Sin él solo nos resignaríamos a vivir en los alrededores de la aldea. Pero deja de interrumpir. Descubrió a los elfos y preparó su arco, la primera flecha acertó en la cabeza de uno de ellos, con la segunda atravesó la garganta de otro. Los elfos no pudieron reaccionar ante la destreza de Iaren.
»Cuando tensó la cuerda, a punto de disparar la última flecha, se percató de que era una hembra. Agarró las boleadoras y se las lanzó a las piernas, atrapándola. La semana próxima la enviaremos a la capital para venderla en la casa de subastas. Se pagan auténticas fortunas por ellas, será una bonita esposa para algún caprichoso adinerado.
—También podría ser la puta más cara en un burdel.
—Olvida los dramatismos, con lo que ganemos contrataremos mercenarios para deshacernos de esos salvajes y construiremos una ciudad prospera. Debería alegrarse de seguir con vida.
Dante terminó de comer y apuró la bebida. Luego sacó el laúd del estuche para afinarlo.
—Tiene el color de ojos violeta —siguió Jenna—. Dicen que es una hermosura, que enamora con solo mirarle a la cara.
—Ahora sí que has llamado mi atención —le instó Dante con una sonrisa picarona—, no podré descansar hasta admirar tal belleza por mí mismo y conquistar su corazón.
Jenna torció el semblante dispuesta a soltar un reproche pero se percató de las intenciones de Dante y lo dejó pasar. El bardo se acomodó en la silla disponiendo el laúd sobre su regazo, afinó las cuerdas del instrumento bajo la expectante mirada de Jenna.
Con calma y gran maestría en los dedos tocó un acorde, luego una potente y melódica voz embaucó el ambiente ofreciendo un regalo para los oídos. Poco a poco todos callaron para prestar atención a la canción, algo impensable cuando minutos antes la posada cargaba con graves conversaciones embriagadas, mezcladas con el estruendo de platos y vasos.
Entonaba un fragmento de la canción de Adarco el Cazador, que narraban las gestas del héroe de las leyendas antiguas anteriores a los hombres. Era capaz de acertar con su arco a media legua de distancia. Las estrofas penetraban en los oídos hasta dibujar en la mente parajes extraordinarios de bosques milenarios y vírgenes, por cuya floresta corría Adarco con su fiel compañera, Valka la Loba.
Perseguían el rastro de un gran venado que los despistó en el corazón del bosque, allí donde irradiaba un áureo manantial que bañaba a la vegetación con el reflejo de la luz. El espíritu que guardaba el bosque tomó forma de dríada con vestido de hojas, piel de plata y cabellos dorados. Amansó a Velka y enamoró perdidamente a Adarco con la pureza de su corazón. Fruto del romance nacieron los primeros elfos en un mundo donde tan solo convivían los dioses junto a los gnomos y a la madre naturaleza.
Cuando la canción finalizó, los presentes se sentían como recién levantados de una breve y reconfortante siesta acompañada por un agradable sueño. La posada estalló en júbilo y volvieron las risas y la juerga, el posadero repartió bebidas para todos.
El bardo se levantó y en esta ocasión tocó de pie, eran acordes que todos conocían e hizo que estallaran las palmas, poco a poco se amoldaron al ritmo de la música. Dante cantó y el resto les acompañó a coro con El Brindis de Yuca la mediana, canción que Yuca compuso en la corte del rey Morhon, brincando y bailando sobre la mesa real. Pocas eran las fiestas donde no se escuchaba.
La gente continuó cantando a pesar de que Dante detuvo su instrumento. Coreaban aunque tuvieran una voz horrorosa sin ritmo alguno, danzaban taconeando sobre el suelo de madera, las mujeres hacían bailar sus faldas con gracia. Bebían y reían tanto como le permitían sus fuerzas.
Dante se aproximó hasta la puerta de la posada y se apoyó contra la pared observando con entusiasmo la panorámica. Buscó entre el gentío hasta encontrarla a ella. Miró a Jenna por última vez, admirando como bailaba, como reía y disfrutaba del momento.
Sabía que más tarde le buscaría preocupada y al día siguiente, probablemente, lo odiaría. Se despidió de todos en silencio, de aquella gente que le acogieron con buena voluntad durante las últimas semanas.
A Dante nunca le gustaron las despedidas.
Continuará…
Nota del autor: Este relato forma parte del manuscrito incompleto a día de hoy de Mundos de Leyendas. El texto y los nombres no son los finales.