Herramientas narrativas que todo escritor necesita conocer para que sus proyectos literarios lleguen a buen puerto. Útiles para mejorar tu libro, sus estructura y potenciar el contenido.
La narrador en tercera persona es común en las novelas de ficción donde queremos escribir sobre una historia sin limitaciones. El narrador en primera persona cuenta con sus beneficios pero ahora os hablaré sobre las ventajas de la voz omnisciente.
Ilustración de Chiaki Ida
Proporciona objetividad
Al usar el narrador en tercera persona se consigue un punto de vista objetivo. No se centra en la visión que tiene un personaje concreto sino en todos los que consideremos trascendentales. Un narrador que se encuentra fuera de la acción debe contar la historia al lector con la mayor objetividad posible. Como lo haría un mero espectador, sin que su opinión influya en los sucesos.
Puntos de vista de diferentes personajes
Quizás sea la mayor ventaja de este narrador. Es capaz de moverse con total libertad por la historia y entre los distintos personajes. Es posible mostrar diferentes puntos de vista para que el lector comprenda que sentimientos o motivaciones mueve a cada personaje. Sin la restricción de conocer a tan solo uno de ellos.
Voz del autor
No existe ninguna restricción con el lenguaje del narrador. Cuando escribimos en primera persona, el lenguaje debe reflejar la personalidad del personaje, la tercera persona es mucho más flexible con el tipo de palabras que se usa. Dispone de una mayor riqueza de vocabulario.
Acción mucho más dinámica
Cuando tenemos flexibilidad en el lenguaje, tenemos posibilidad de ser más descriptivo con los hechos que sufren los personajes. Potencia el interés del lector en la trama. Los acontecimientos se desarrollan sin necesidad de que los personajes los vivan en ese mismo instante, lo que genera suspense e interés de seguir leyendo.
La voz interna o el narrador en primera persona es el método más popular en la actualidad para escribir novelas y relatos. En este artículo os detallo algunas de sus ventajas frente a otros tipos de narrador. Antes de comenzar, os aclaro que necesitáis una voz interna encantadora, que seduzca al lector. De otro modo, conseguiréis un efecto contrario al deseado. Así que practicad y escribid mucho para encontrar vuestra propia voz.
El narrador en primera persona nos acerca al protagonista
El lector conectará mejor con el personaje
Al ser el protagonista, o un secundario, el encargado de contar la historia, entonces será más cercano al lector. Transmitirá sus sentimientos, razones y punto de vista de sus acciones desde un primer momento. Esto es lo que buscamos para enganchar con nuestra historia, crear simpatía.
Aunque simpatizar no quiere decir que el protagonista sea una buena persona. Pero entenderemos su situación y comprenderemos que le lleva a actuar de ese modo.
Define fácilmente la personalidad del protagonista
Con la tercera persona, son las acciones lo que definen al protagonista y al resto de personajes. Se perciben desde fuera.
Con el narrador en primera persona, filtraremos todo el mundo y la propia historia por medio del protagonista. Es más íntimo y cercano. Conoceremos su punto de vista y opinión a cada paso que dé la narración. Toda la información mostrada será acorde a su personalidad.
La historia contará con una mayor credibilidad
Esta ventaja es consecuencia de las anteriores. Cuando sentimos que alguien cercano es el narrador de la historia, nos trasmite los hechos como lo haría un amigo o cualquier otra persona de confianza. Por ello, abandonaremos nuestro pensamiento crítico y asimilaremos la información de un modo más veraz. Aceptaremos los elementos fantásticos que son normales en la novela.
Si tienes alguna duda o sugerencia utiliza los comentarios. Conoce las ventajas de narrador en tercera persona.
Cuando nos disponemos a escribir un relato o una novela, nos enfrentamos a muchas decisiones claves para crear una historia interesante. Una de las más importantes es elegir entre los tipos de narrador. Hay que tener claro lo que buscamos con nuestra historia al elegir entre las diferentes voces narrativas, pues de ella depende conectar con el lector para activar su imaginación y transmitir mayores emociones.
El Lazarillo de Tormes
El narrador
Tengamos en cuenta que el narrador no es quien escribe una historia, sino quien la cuenta. De él no solo depende el punto de vista, también el nivel de conocimientos que transmitiremos al lector. Entre los tipos de narrador distinguimos entre el interno, cuando es un personaje el que cuenta la historia y solo conoce su punto de vista, y el narrador externo, si cuenta la historia desde fuera y dispone de toda la información sobre el pensamiento, pasado y cualquier otro detalle de los personajes.
Narrador interno o primera persona
El punto de vista recae sobre un único personaje que contará la historia desde su perspectiva, pudiendo ser el protagonista o un testigo, personaje secundario que cuenta la historia del personaje principal. El narrador puede explicar sus experiencias al mismo tiempo que las vive, en presente, o después de que ocurran, en pasado, un método bastante utilizado. Si cuenta los hechos en pasado entonces el personaje conoce todo lo que va a ocurrir previamente, esa información sirve para atraer la atención del lector con técnicas narrativas como in extrema res o in media res, pero nunca podrá hablar sobre acontecimientos que no conozca, como pensamientos de otros personajes.
Narrador externo o tercera persona
Con este modelo, el narrador no es un personaje, se trata de una entidad externa. Este punto de vista no tiene límites de conocimientos, pudiendo transmitir los pensamientos de algún personaje en concreto, de varios o de ninguno, y ser un mero espectador.
Narrador externo omnisciente
Conoce todo sobre la historia, tanto el pasado como los acontecimientos futuros. Es capaz de entrar dentro de la cabeza de cualquier personaje para expresar sus pensamientos. Funciona como un dios que está presente en todas partes.
Narrador externo omnisciente alter ego
Cuenta la trama del mismo modo que el anterior pero centra sus conocimientos sobre un único personaje, generalmente el protagonista.
Narrador cámara o externo deficiente
Actúa como un mero observador, a modo de cámara, sin saber que pasa por la cabeza de nadie. Solo puede transmitir los hechos y las reacciones de los personajes. Es el lector quien debe interpretar como se sienten los personajes y las razones por la que actúan.
Ilustración de Chiara Bautista
A modo personal, tengo una gran predilección por el narrador externo omnisciente (alter ego). Cuando escribo me siento más cómodo con la tercera persona, siento mayor libertad para contar la visión del interior de mi cabeza. Aunque no hay que menospreciar el potencial de la narración interna, el motivo de no usarla puede ser que no he encontrado una voz narrativa adecuada para escribir y de hecho no recomiendo utilizarla a menos que contemos con una buena voz en primera persona. El narrador interno dispone algunas ventajas, como facilitar la empatía con el lector, cosa que repercute en una mayor credibilidad para la historia.
La estructura narrativa in extrema res, del latín “en los últimos momentos” o “al final del asunto”. Se emplea cuando una historia comienza por la recta final, utilizando de base la estructura narrativa clásica.
Comienza la narración por la recta final
Al empezar la narración presentamos el estado de los personajes justo al finalizar los incidentes de la trama. Es un modo eficiente de ganar la atención del lector por medio de un desenlace dramático e intrigante, donde se presenta una escena para engancharlos y que quieran conocer cómo llegaron los personajes a tal situación. Es importante ocultar cierta información sobre el desenlace y no desvelar estos detalles hasta que lean completamente toda la narración.
Después del momento final, volveremos al principio de la historia con técnicas narrativas como la analepsis o flashback. A partir de ese momento el orden es de la estructura narrativa clásica, teniendo una estructura final de: desenlace, introducción, nudo y desenlace.
Algunas novelas o relatos que hacen uso de la estructura narrativa In Extrema Res son: Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez o La sombra sobre Innsmouth, de H. P. Lovecraft.
Otra técnica que os puede interesar es in medias res.
La técnica narrativa conocida como in medias res proviene del latín y significa “en medio del asunto” o “en mitad de las cosas”. Es un derivado de la estructura narrativa clásica con la diferencia de comenzar por mitad, por el nudo. Muestra a los personajes ya dentro del desarrollo de la historia, para posteriormente dar un salto temporal al verdadero inicio.
Comenzamos con una escena de acción
Empieza con acción
Con esta técnica se trata de captar la atención del lector con una introducción más dramática. Vemos al protagonista enfrentándose a una situación enrevesada sin que sepamos nada de lo anterior. Introducimos una escena de acción que impresione a los posibles lectores. In media res es útil para ganar expectación e invitar a conocer como se ha llegado hasta allí. Pero hay que tener cuidado, comenzar por un momento caótico o demasiado complejo puede provocar el efecto contrario. Algunos ejemplos para empezar pueden ser: la muerte de un personaje importante, el protagonista detenido o encarcelado, una lucha relevante contra el antagonista, etc.
Si utilizamos in media res, es necesario cortar la narración en un momento intenso para volver al principio. Así explicaremos el origen de los personajes y los hechos que han conducido hasta el punto ya mostrado. Una técnica narrativa para volver atrás puede ser la analepsis, también conocida como flashback.
La estructura final de la novela sería: nudo, introducción, nudo y desenlace. Para más información de cada apartado mirad la estructura narrativa clásica, al ser un derivado de esta.
Algunas novelas conocidas que hacen uso de esta técnica son: la Iliada de Homero, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez o Los Príncipes Demonio de Jack Vance.
Otra técnica famosa es in extrema res. Si tienes alguna duda o quieres saber más, no dudes en comentar.
La estructura narrativa clásica es la forma más conocida y usada para organizar una historia. Se emplea en novelas, relatos, guiones de cine y hasta para en cómics. Seguro que muchos ya la conocéis pero siempre es bueno recordarla. Quizás tengáis alguna duda o incluso alguno no sepas nada sobre ella. Recordemas la estructura utilizada desde hace más de dos mil años en la Antigua Grecia, de donde proviene su nombre.
Estructura Narrativa Clásica
Con una estructura diseñamos las bases con la que se sustentan las diferentes partes que componen la historia, buscando un formato sólido desde principio a fin. Cada parte debe estar en el lugar indicado, es decir, tener una extensión acorde con su función e hilvanar sus fronteras para conectar con las otras partes. Con ello, el texto contará con mayor consistencia. Si la estructura es defectuosa, solo conseguiremos un texto aburrido, monótono y para nada interesante.
La estructura narrativa clásica se aplica en historias que tienen una sola línea argumental y consta de tres partes: Introducción, Nudo y Desenlace. También son conocidas como Planteamiento, Desarrollo o Resolución; Presentación, Confrontación y Solución; o Primer Acto, Segundo Acto y Tercer Acto.
Introducción
En la primera parte nos centramos en situar al lector en la historia. Introducimos el lugar donde ocurre la acción, el tiempo, presentamos al protagonista y su situación. También es el momento de explicar las causas que sacan de la normalidad a los personajes. Esta parte ocupa aproximadamente la cuarta parte de toda la narración.
Nudo
Es la parte central de la historia, osea, Se desarrollan los acontecimientos desde que la normalidad del protagonista se ve alterada hasta llegar al clímax, en un punto anterior de resolverse los contratiempos. El nudo dura alrededor de dos cuartas parte de la historia.
Desenlace
Es el tramo final, terminan los acontecimientos que sufre el protagonista, ya sea con un desenlace a favor o en contra. Se muestra el estado en el que quedan los personajes tras los sucesos vividos. El desenlace ocupa un cuarto del total de la historia.
Alexander Wells
Es muy sencillo. Al conocer la estructura narrativa clásica ya podremos introducirnos en otras derivaciones de ella. Por ejemplo, la técnica in extrema res, empezar por el final, o in medias res, empezar la historia por la mitad. Hay otros modelos más complejos donde se anidan varias introducciones, nudos y desenlaces para crear una estructura en modo de árbol.