Creación de Wattpad y otras explicaciones sobre el blog

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Esta semana me he visto saturado por la falta de tiempo y el trabajo. El artículo que tenía pensado para estos días se ha vuelto más complejo de lo que en un principio pensaba, cuando he profundizado en el tema me he topado con una serie de conceptos que han revolucionado mi manera de entender la escritura para contar historias. Me gustaría transmitir todo ese conocimiento de manera clara e intuitiva, así que espero acabarlo para principios de la próxima semana.

Ahora os cuento sobre el título del post, he creado una cuenta de Wattpad para mis historias. Sí, he sido infiel a mi amado blog. Al que con tanto mimo y cariño he estado cuidando y viendo crecer estos meses. Aunque solo es para que mis cuentos lleguen a más gente. Si sois asiduos de dicha red social espero que contéis conmigo. Pero mi prioridad la tendrá el blog, en Wattpad subiré historias que ya están aquí y seguirán teniendo exclusividad temporal en el blog Mundos de Leyendas.

Por otra parte, quería hablaros sobre la proyección que tengo en mente para el blog. En principio he cambiado las fuentes de los títulos pero estoy estudiando un rediseño de la portada, hacer el sitio más eficiente para el SEO y que llegue a más personas con un entorno más agradable a la vista. Subiré más artículos sobre escritura y/o relatos cada semana.

He preparado un esbozo de un par de proyectos literarios asequibles para el blog, aparte del libro que… bueno ya os hablaré de él en su momento. Los cuentos que he pensado son sobre un mundo de fantasía y otro de ciencia ficción, cada uno de los mundos independientes entre sí, diseñado un formato que no requiera la lectura de todo lo anterior si no estáis interesado pero que se complementen con detalles y personajes que vayan apareciendo eventualmente. El manuscrito de la primera historia fantástica  la tengo lista, faltan algunas revisiones.

Sin más, un saludo y lo siento por esta entrada más informal de lo acostumbrado, aunque me gustaría abrirme más con vosotros para proporcionaros información de este tipo en el futuro.

Los 7 subgéneros de la literatura fantástica

Lo primero que nos viene a la mente al referirnos a la literatura fantástica es un mundo similar al medieval donde la magia convive con seres imaginarios como elfos y dragones. Pero esa es solo la cara más conocida de este género literario influenciada por títulos tan famosos como El Señor de los Anillos de Tolkien. A continuación os presento los diferentes tipos de subgéneros que se nutren de la fantasía. Pero primero recordad que la fantasía se define por romper las reglas de la realidad sin que tenga que respetar las leyes del funcionamiento del mundo.

Alta fantasía o épica

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El principal representante de la fantasía. Mundos mágicos muy bien definidos que incluyen mapas con una detallada geografía, diferentes razas como elfos, enanos u orcos y civilizaciones que imitan en gran medida la época medieval europea. Además, existe un conflicto muy bien definido entre las fuerzas del bien y el mal y un viaje que desarrollará al protagonista.
La mayor característica de la alta fantasía es la grandeza con la que muestra el mundo. Los protagonistas son de linaje noble o los mejores representantes de cada raza. Los enemigos pertenecen a un señor oscuro. La personificación de todo el mal conocido con un plan para someter el mundo. No faltan dioses, profecías sobre algún elegido y magos de largas barbas blancas.

Baja fantasía

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Es una fórmula parecida a la alta fantasía aunque no define el bien y el mal en absolutos. Los protagonistas son antihéroes rechazados por la sociedad. A veces los protagonistas toman decisiones de buena voluntad con desenlaces desastrosos. Los enemigos son corruptos y buscan sus intereses, pero sin representar el mal totalitario, solo son personajes avariciosos y vanidosos.
Predominan los humanos y si existen otras razas sufren racismo por parte del hombre. Encontramos profecías malinterpretadas. La magia a diferencia de su hermano épico es rara de encontrar y, a veces, conlleva un precio perjudicial para sus usuarios. En vez de reinos y personas nobles conoceremos suburbios y los bajos fondos del mundo.

Fantasía heroica

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La magia y la espada se enfrentan irremediablemente. El protagonista es un héroe musculoso vestido con un taparrabos y un mandoble gigante. Un gran guerrero que se enfrenta a hordas enemigas. Su homónimo femenino, una mujer exuberante de grandes pechos, fiera y con gran maestría de la espada. La trama gira en torno al viaje del héroe o a una serie de pruebas a superar para alcanzar un objetivo. La magia es peligrosa y reservada para unos cuantos. En este tipo de historias hay un fuerte componente pulp.

Fantasía oscura

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Nos acercamos al terror, adentrándonos a un mundo oscuro y siniestro donde pocas veces acabaremos en un final feliz. La mayoría de personas tienen ambiciones malvadas y arrinconan a los pocos que se atreven a albergar algo de bondad en su interior. La magia es perversa y corrompe a quienes la utilizan, los dioses demoníacos susurran desde las sombras de otras dimensiones arrebatando la cordura a los mortales. La suciedad y los malos olores son el adorno más común en el escenario.

Ciencia ficción fantástica

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Navegaremos en naves espaciales, viviremos el futuro lejano en un planeta conocido o no. Los protagonistas y enemigos enfundan pistolas láser, conducen coches voladores y viven multitud de aventuras. En apariencia estamos en una obra de ciencia ficción pero la magia y elementos fantásticos son tan comunes que solo veremos la fachada de dicho género. En estas historias no nos preocupa el funcionamiento del mundo y la tecnología, aquí tenemos elementos futuristas para vivir aventuras y luchar contra un imperio galáctico o contra el orden establecido.

Fantasía histórica

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El escenario se sitúa en momentos históricos o en una civilización de la antigüedad. El viejo Egipto, la Roma Imperial, Grecia Clásica, un entorno victoriano e incluso prehistórico. Después, basta con permitirnos la licencia de añadir elementos fantásticos como la magia, una tecnología diferente a la de la época, seres sobrenaturales como vampiros, etc.

Realismo mágico

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La historia se desarrolla en el mundo real, en una gran ciudad conocida o una zona rural poco frecuentada. Los protagonistas son una familia corriente que van a su trabajo o a estudiar cada día y sufren los conflictos cotidianos. Pero hay un elemento fuera de lo común, algo sobrenatural que rompe la normalidad, algún personaje dispone de poderes especiales, encuentran un artefacto mágico o un ser extraordinario irrumpe en la vida de los protagonistas.

Deus Ex Machina: un recurso a evitar

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Deus Ex Machina es un recurso narrativo que se utiliza en literatura, cine, teatro o cualquier otro medio que cuente una historia. Dicho recurso sirve para solucionar los problemas de la trama de un modo bastante peculiar. Después de trabajar un argumento y un ambiente que sumerja de lleno en la historia el conflicto se resuelve con un elemento ajeno a lo que hemos presentado previamente. Sin lógica alguna dentro de la trama. Por ejemplo, cuando uno de los personajes tiene un arma, habilidad o poderes mágicos que desconocemo. Aparece un salvador inesperado en el último momento. Sucede un accidente milagroso o el personaje antagonista muere de un ataque al corazón.

Deus Ex Machina significa dios de la máquina. El recurso proviene del teatro de la Grecia Clásica. En el escenario aparecía un personaje cayendo desde los cielos, colgado de una grúa. Representaba a algún dios del Olimpo para solucionar el conflicto de la escena.

Es un error utilizar un Deus Ex Machina para resolver los momentos trascendentales en la narrativa. Cuando un lector encuentra este tipo de soluciones se siente engañado, decepcionado. Posiblemente no confíe en leer otros libros del mismo autor o desaconseje a sus conocidos leerlo.

El poder de las pistas

Para preparar a los lectores de los giros argumentales y del final de la historia lo mejor es dejar pequeñas pistas por el camino. A diferencia de la creencia popular, no es negativo si algunos lectores adivinan el final o los sucesos venideros. Todo lo contrario. Cuando alguien acierta el desenlace de alguna trama o del final se sentirá realizado. Conseguirá una satisfacción personal que es positiva para la percepción que tendrá de la obra. Siempre siendo cuidadoso a la hora de dejar pistas, si somos demasiado obvios se perderá el suspense y las ganas de seguir leyendo.

Pensad en los libros o películas que tras una segunda lectura o visionado descubrimos multitud de detalles que pasamos por alto la primera vez. También se pueden utilizar pistas evidentes para que otras más sutiles pasen desapercibidas. Que las pistas sirvan para solventar subtramas de menor importancia. Los pequeños detalles son los que a la larga marcan la diferencia entre lo común y lo sublime.

Para un autor es importante tener claro el desenlace de su historia. Seguro que habéis escuchado muchas veces eso de pensar primero en el final. Evitar el Deus Ex Machina es la principal razón de ello. Si trabajamos en una historia interesante que avanza y avanza sin que nos venga a la mente como acaba sin duda tendrá un final desastroso.

La dualidad entre el bien y el mal en las historias de fantasía

Las historias de fantasía se suelen desarrollar entorno a un conflicto, una lucha de los protagonistas contra las adversidades provocadas por un villano. La eterna disputa entre el bien y el mal es la fórmula más sencilla y conocida, dos extremos opuestos que nunca se pondrán de acuerdo y su resolución marcaran el destino de todos. Pero ¿qué es el bien y el mal?

La alta fantasía o épica

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La Compañía del Anillo. Ilustración de Angus McBride

En este género literario el bien y el mal están claramente definidos, inclusive en la fantasía heroica donde impera la espada y la brujería. El bien es sinónimo de luz, de la bondad y de belleza. Los caballeros que defienden el bien portan armaduras de metales nobles, son altruistas, siempre se esfuerzan por enfrentarse al mal, a la oscuridad, a seres repugnantes, marchitos y corruptos que sirven a un señor oscuro con un nombre prohibido de pronunciar. El único fin de los malos es destruir y corromper el mundo tal y como se conoce porque sí. Es costumbre que los buenos sean cercanos a la realeza o descendientes de un linaje noble que siempre se han sacrificado por su pueblo y por los suyos.

Con la publicación del Señor de los Anillos, obra magna de J. R. R. Tolkien, se popularizó para el gran público un género que siempre se había estigmatizado como literatura juvenil, a pesar de su calidad y autores de renombre. Tolkien asentó las bases del género y después de él muchas publicaciones intentaron emular su fórmula con mayor o menor éxito. En el Señor de los Anillos el enfrentamiento entre el bien y el mal es claro, reyes aliados con razas tan puras como los elfos luchan por la libertad de la Tierra Media contra Sauron, el enemigo de todo, junto a sus hordas de seres infames. Una descripción algo brusca y falta de connotaciones que no hacen honor a tan gran historia pero ejemplifica a la perfección este cliché tan manido. Se ha hablado largo y tendido sobre la influencia del cristianismo en la alta fantasía ya sea de modo más o menos sutil, pero la lucha entre el bien y el mal ya se empleaba en los romances medievales y en otros relatos épicos de la mitología nórdica.

Cuando nos proponemos a escribir historias de fantasía tendremos que definir el enfoque del conflicto. Acercarnos a la alta fantasía es más sencillo a la hora de definir personajes y su contexto, para el lector será más fácil de digerir. El obstáculo será conseguir una historia atractiva y que sea sutil frente a los clichés. Además es fácil que se catalogue como literatura juvenil.

La baja fantasía

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El Matarreyes. Ilustración de Michael Komarck

El mundo real no se describe en términos absolutos, en la realidad no se debe catalogar con un estricto blanco o negro, más bien nos encontramos ante tonos grises. El bien y el mal son solo un punto de vista, una forma de definir fenómenos o personas para que nos sea más fácil de asimilar sus consecuencias. Las personas siguen sus intereses conscientes o inconscientemente de los efectos negativos que tienen sus acciones sobre otros; inclusos las buenas acciones tienen detrás resultados negativos que se ignoran.

La baja fantasía abandona los parajes idílicos y maravillosos para acercarse a la realidad, cayendo en un escenario sucio y sombrío. La época medieval fue un periodo oscuro y cruel, los reyes y nobles no eran grandes guerreros llenos de bondad sino que se acercaban más a lo que conocemos como tiranos, hacían guerras para ocupar territorios y por intereses económicos, no para liberar a los pueblos. En la baja fantasía no está clara la vinculación de los personajes en la balanza del bien y el mal, nada se cataloga en los extremos. Un claro ejemplo es Juego de Tronos de George R. R. Martin donde conforme avanza la historia te das cuentas de que cada personaje tiene sus circunstancias e intereses. Podemos identificarnos y comprender a alguien tan odiado como el Matarreyes cuando la narrativa muestra su punto de vista.

La baja fantasía requiere de un mayor trabajo en los personajes, en sus conflictos, intereses e incluso al inventar el mundo. Los protagonistas suelen ser antiheroes que conocen de cerca la pobreza, el mundo de la delincuencia y son rechazados por la gente corriente debido a su aspecto o procedencia. Este género es más atractivo para los lectores y saca un gran potencial de los personajes, como en el caso del brujo en la Saga de Geralt de Rivia.

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Geralt de Rivia. Ilustración de Alejandro Colluci

Existen otros subgéneros de la fantasía, lejos de los mundos medievales y los héroes con espada pero se apartan del conflicto entre la luz y la oscuridad o usan alguna fórmula similar para tratarla. Descubre los distintos tipos de fantasía.

[Relato] SyM -cap. final: Buscando la redención

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Nota: Este cuento es una continuación de La Muerte.

Buscando la redención

En los días sucesivos el soldado se sintió atormentado debido al grupo de ancianos que reclamaban el descanso eterno frente a su casa. Las miradas decrépitas y vacías se clavaban sobre él cada vez que cruzaba el umbral de su hogar.
Decidió acabar con el sufrimiento de quienes le rogaban morir. Si marchitarse hasta tal extremo era el precio de vivir para siempre no quería ser cómplice de ello.
El soldado se introdujo en habitación más recóndita de su hogar donde escondía todos sus tesoros, allí quitó el nudo del saco y una bruma sombría se desplegó por el piso para abandonar su prisión.
–Muerte, lo siento –dijo el soldado–. Reconozco mi error y por ello te libero. No entendía la importancia de tu labor en el mundo.
La sombra fue tomando apariencia humanoide hasta que una túnica oscura le cubrió y se materializó la mortal guadaña. La Muerte mostró su rostro con una expresión de puro horror. Un rumor siseó en el ambiente, no hablaba con palabras, era como un murmullo lejano pero el soldado entendió con claridad lo  repudiaba. Prometió que jamás vendría a por su alma, luego se marchó.
Los que evadieron a la Muerte no tardaron en morir y todo volvió a su cauce original.

Los años pasaron hasta hacerse décadas, el tiempo fluía sin trabas mientras el soldado sufría la perdida de sus seres queridos. Primero les llegó la hora a sus amigos de mayor edad, luego le tocó el turno a su esposa y décadas más tarde lloró ante la tumba de sus hijos.
El soldado se resentía por sus huesos deteriorados y arrugas profundas cuando murió el primero de sus nietos. No aguantó más la desdicha de sobrepasar a la gente que amaba. Con tan solo un bastón y su saco mágico partió en búsqueda de una solución.

A pesar de los estragos de la vejez extrema contaba con toda la eternidad como escudo. Alcanzó la frontera del último país conocido, atravesó bosques donde poblaban razas olvidadas por los hombres y se introdujo en el subsuelo del mundo donde se ocultaban los más horribles peligros y misterios. Hasta que un día localizó las puertas del infierno.
La férrea y oxidada puerta desprendía nubes de azufre a cada golpe del soldado. Tardó bastante tiempo hasta que se abrió una pequeña ventana y asomó la cabeza un diablillo, un viejo conocido. Era el diablo al que le arrancó la pata en el pasado.
–¡Tú! –bramó el diablo–. El rufián del saco. Fuera de aquí, no quiero volver al saco.
–Espera –dijo el soldado con voz débil y apagada–, solo busco redención. Quiero morir y por mis pecados, imaginaba que vuestro reino es el mejor lugar para mí.
El diablillo se reunió con otros para debatir sobre el futuro del soldado. Discutieron durante horas. Cuando terminaron, el diablillo volvió a asomarse por la ventana.
–Márchate –concluyó–. No queremos a nadie como tú en el infierno.
–Al menos entrégame cien almas en pena, con eso será suficiente. No os molestaré nunca más. Lo prometo.
El diablo accedió a la demanda. Abrieron los portones y de entre las llamas y vapores venenosos salieron cenizas que se materializaron en una hilera de almas condenadas. Cuando fueron cien las puertas se sellaron.

El nuevo rumbo era más remoto y desconocido. El mundo cambió, nacieron nuevas montañas, se secaron océanos y florecieron los desiertos. Aun así, el soldado caminaba sin descanso seguido por las almas. El soldado se perdió en la inmensidad del tiempo sin ser consciente del momento en el que vivía pero llegó a su destino. Descubrió las radiantes y majestuosas puertas del cielo.
Una luz cegadora apareció, con largas alas blancas y vestiduras de ángel.
–Te esperaba –dijo una voz musical–. Conozco tus intenciones pero no puedo permitirte el paso.
–He traído estas almas en pena como obsequio.
–Ellas sí pueden entrar pero no tú.
Las puertas se abrieron como un reconfortante rayo de sol que cae en invierno. Las almas en pena entraron en orden, una a una, y por primera vez en mucho el soldado temió al paso del tiempo. Si se internaban todas las almas estaría perdido, por cada una que cruzaba el umbral del cielo perdía un trozo de esperanza.
Cuando faltaban una decena de almas por acceder el soldado se acercó a la última.
–Por favor –dijo–. Toma este saco, una vez dentro del cielo pide que entre en su interior.
El alma asintió pero tras su turno las puertas del cielo se cerraron sin que ocurriera nada. El soldado no tuvo en cuenta que en el cielo no existen los recuerdos.
El soldado cayó en desgracia por retar a la Muerte, aceptó su carga y volvió a la tierra de los hombres. Aunque no se mostró ante ellos por su aspecto consumido.
Cuenta la leyenda que el soldado continúa vagando por el mundo con la pequeña esperanza de hallar algún descanso. Atormentado, marchitado, consumido por la vida eterna.

FIN

Esta historia está inspirada en el cuento popular ruso El soldado y la Muerte de Aleksandr Nikoalevich. Gracias por leerla.

4 consejos para acabar el primer borrador de nuestro libro

La importancia de finalizar el borrador

El primer obstáculo con el que nos enfrentaremos al escribir un libro es acabar con la primera versión del manuscrito, es decir, el borrador o el texto en bruto de la historia que guardamos en nuestra cabeza. Para ello, es importante que establezcamos pequeñas metas en el gran maratón de escribir un libro.

Si dividimos el trabajo en pequeños objetivos más asequibles seremos conscientes de nuestros avances, una forma de evitar sentimientos de frustración que conducen al abandono del proyecto por desánimo.

Con la primera versión de nuestro texto buscamos vomitar todas las ideas, reunir las anotaciones y apuntes de los cuadernos en un solo conjunto. El resultado estará muy lejos de la forma final, quizás requiera de cambios en las partes más confusas y eliminar lo innecesario o puede que necesitemos reescribir completamente la historia con otro enfoque o con una nueva voz narrativa.

4 consejos para finalizar nuestro primer manuscrito

No hay que preocuparse por la gramática, ortografía o la calidad del texto. Es paradójico decir esto, no me refiero a que obviemos las faltas sino a que evitemos dedicar más tiempo del necesario en las correcciones. Buscamos un borrador que concrete las ideas que rondan en nuestra mente. Ya dedicaremos mucho tiempo a corregir y modificar el texto en posteriores revisiones para que quede impecable. El objetivo del primer manuscrito es organizar el caos, vaciar toda la información de fuentes mentales y físicas (anotaciones) para contar con un texto en bruto con el que trabajar, el borrador será como la gran piedra de mármol que labra el escultor.

Utilizar alguna técnica para estructurar el libro de forma eficiente. Siempre podemos comenzar a escribir nuestra historia desde el principio, con la primera palabra hasta poco a poco llegar al final, como un viajero que desconoce el camino. Pero los escritores profesionales utilizan recursos que le facilitan la escritura, que les hace el trabajo más eficiente, sería como disponer de un mapa antes de realizar nuestro viaje. La escaleta es un recurso muy práctico para estructurar un libro, con ella crearemos la espina dorsal de la historia y la utilizaremos como guía, pudiendo completar el libro en el orden que deseemos.

Crear el hábito de la escritura, establecer horarios concretos para escribir. La pereza, las distracciones y, por consecuencia, nosotros mismos seremos los mayores enemigos al que nos enfrentaremos cuando escribimos un libro. La fuerza de voluntad no aparecerá por arte de magia para hacer el trabajo por nosotros, hay que cultivarla. Os hablé sobre proponer objetivos más pequeños para alcanzar uno mayor, con dedicar una hora al día a la escritura o proponernos un mínimo de palabras lograremos acabar el libro tarde o temprano. De nada sirve un atracón de muchas horas un día para luego dejarlo durante semanas.

Escribir inconscientemente. Se trata de escribir el borrador, apuntemos lo más alto posible con nuestras ideas más locas y descabelladas. En posteriores revisiones pondremos los pies en la tierra, recortaremos y suavizaremos las ideas, pero marquemos un listón alto al principio. Pongamos nuestra mente en modo de escritura automática, dejemos que se exprese con total libertad aunque sepamos que esa parte no la incluiremos, nos ayudará a crear un contexto, a definir el mundo y los personajes.

Por último, al terminar la primera versión del manuscrito hay que dejarla reposar como el buen vino. Con un par de semanas será suficiente aunque tampoco viene mal un mes de descanso. Si revisamos el contenido demasiado pronto tendremos una visión poco objetiva de nuestra creación y, en consecuencia, pasaremos por alto muchos errores e incoherencias.

Si conoces algún otro consejo o practica para terminar el borrador no dudes en comentar. Puedes seguir mis publicaciones en redes sociales: Twitter o Facebook.