Recurso: Pez fuera del agua

pez fuera del agua recurso
Un pez fuera de su elemento

El pez fuera del agua es un recurso narrativo muy sencillo. Se trata de sacar al personaje protagonista de su zona conocida o zona de confort para que afronte retos a los que nunca se había enfrentado. Por ejemplo, cuando una persona rica termina viviendo como un pobre.

Podríamos decir que es una variante más simple del viaje del héroe, al no requerir de los arquetipos y demás elementos propuestos por la teoría. Con el pez fuera del agua solo necesitamos una excusa que coloque al personaje en un nuevo escenario. El recurso es muy fácil de utilizar, ideal para relatos cortos o dar el pistoletazo de salida en novelas.

Su uso requiere de al menos dos escenarios diferentes, el original y donde posteriormente trasladaremos la acción. El original sirve para sentar las bases del personaje principal y presentarlo. Luego, a través de un conflicto o confusión, llegará al segundo escenario donde el personaje se sentirá indefenso y confuso. El objetivo es que al final de la historia el personaje se sienta tan cómodo en la nueva zona como en el origen.

El pez fuera del agua requiere de una trama que lo sostenga, por si solo es una herramienta. Con las tramas universales podemos crear una historia que complemente el recurso y lo dote de verosimilitud.

Hollywood explotó este recurso en películas de humor de los 80, siendo muy efectivo. Alguien de pueblo viaja a la gran ciudad, persona humilde acaba codeándose en círculos de gran poder adquisitivo o viceversa, etc. La eficacia del pez fuera del agua viene del choque entre culturas, algo que puede derivar en malentendidos o situaciones cómicas. Pero sobre todo es un ejercicio de superación, adaptación y entendimiento.

[Reseña] Los jardines de la Luna

los jardines de la luna reseña
Portada de Los jardines de la Luna

Los jardines de la Luna es el primer libro de la saga de Malaz: el libro de los caídos escrito por Steven Erikson. Una historia de fantasía con una lectura complicada, al menos eso dicen los rumores, y a la vez considerada de culto por muchos. Es difícil especificar lo que cuenta este libro sin hablar de acontecimientos avanzados en la trama. Así que vayamos por partes.

Los jardines de la Luna se estructura como una novela río. Cambia cada cierto tiempo el punto de vista del personaje que nos muestra el narrador, contando historias a priori independientes que acaban relacionándose y fluyendo hacia una misma conclusión, de la misma manera que los afluentes de un río conectan con un cauce principal.

Nos encontramos con el Imperio Malaz, el cual vive una sucesión de guerras interminables que minan la moral de las tropas y provocan rebeliones internas. Al comienzo de la historia nos enteramos que la emperatriz Larran ha derrocado al anterior gobernante para sucederle. Sus deseos expansionistas no detienen el constante derramamiento de sangre.

A partir de este punto la narración nos muestra el punto de vista de diferentes personajes; soldados, magos y asesinos acaban compitiendo por sus intereses entre enigmáticos caprichos de los dioses. Las distintas tramas comban entre traiciones y enfrentamientos por tomar las Ciudades Libres, a la vez que una misteriosa fortaleza flotante defiende dichas ciudades del acoso del Imperio Malaz.

Es difícil describir una sinopsis clara sin entrar en los detalles de decenas de personajes y cada una de sus posiciones en el ejército o sus respectivas facciones. Es algo que mejor conocer de primera mano, porque Erikson se encarga de detallarnos a cada personaje y escenarios cada vez que se presentan por primera vez. Aunque a veces se excede con tantos detalles, haciéndose pesado.

Los excesivos detalles y la confusión generada al presentar nuevos personajes de forma brusca son los elementos que otorgan el título de “difícil” a la obra. Algunos lo pueden ver como decepcionante, otros como el mimo con el que va posicionando las piezas para el sorprendente final. Por mi parte, veo un gran conflicto en las transiciones. Sobre todo al principio (o el primer tercio del libro). Salta de un personaje, que apenas hemos conocido, a otro nuevo, en un contexto totalmente diferente y sin conexión aparente con el anterior. No es hasta adentrarnos a los centenares de páginas cuando nos sentimos cómodos con la historia y al cambiar entre personajes.

La sensación mientras se va cerrando el círculo de la historia en la recta final, hasta casi enfrentar a las diferentes tramas, es magistral. Una experiencia que casi hace merecer la pesadez inicial. Aunque quiero recalcar el casi, porque cuando al fin se cierra el círculo y parece que va a desatarse un cataclismo la trama se resuelve con una facilidad tan ridícula como decepcionante. Culpa de las grandes expectativas del contenido previo.

No sé si recomendar Los jardines de la Luna o no, supongo que depende de lo que busca cada uno en un libro. Es un título de fantasía lleno de detalles y conflictos que nos dejan en vilo en decenas de situaciones, pero también contiene unos altibajos importantes que enturbian lo que podría haber sido. Personalmente no leeré los siguientes títulos de la saga a corto plazo pero no negaré su lectura en un futuro más lejano.

Tipos de viajes en el tiempo: las 3 grandes teorías

regreso-al-futuro
Regreso al futuro es uno de los grandes referentes sobre los viajes en el tiempo

Los viajes en el tiempo son un recurso muy interesante a la hora de escribir ciencia ficción, fantasía o cualquier otro género. Con él, los personajes saltan entre las distintas épocas mientras se forma una trama compleja dependiente del tiempo y sus consecuencias.

Como toda herramienta narrativa, deberemos establecer unas normas sobre su funcionamiento: cómo se viaja, cómo influyen las acciones de los viajeros sobre el pasado, las paradojas que pueden surgir. Las posibilidades son amplias pero su combinación requiere verosimilitud.

En este artículo os hablaré sobre 3 teorías de los viajes temporales que encontramos en libros, series o películas, sobre su funcionamiento y características propias para ayudarnos a crear historias creíbles y fascinantes.

La línea temporal fija

Solo existe una línea temporal. Las acciones de un viaje en el tiempo no tendrían repercusiones en la época de origen. Un ejemplo es la película de 12 monos o el relato La calavera de Philip K. Dick. Las acciones de los personajes son irrelevantes, pueden ser meros turistas o gente que tenga algún interés por otros tiempos.

Si el viajero busca una solución a una catástrofe de su época, este acaba siendo el detonante de dicho evento. Las acciones bienintencionadas son la verdadera causa del problema. Lo que se conoce como la paradoja del abuelo: si alguien mata a su abuelo en el pasado acabará convirtiéndose en su propio abuelo o nunca habría existido para comenzar el viaje. Transformándose en un ciclo interminable para no romper la realidad. Una variante es la paradoja de Hitler: si alguien trata de matarlo antes de comenzar el holocausto, al detener el conflicto, nunca existiría razón para viajar en el tiempo por lo que de algún modo la persona muerta sería sustituida por el verdadero Hitler.

Por su parte, hay quienes tratan la línea temporal fija como un universo muy difícil de modificar pero posible. Para cambiar el mundo se deberían realizar numerosas acciones que repercutieran en la línea temporal. Pero la duda sería si estos cambios afectarían a la época original o se crearía un universo paralelo e independiente.

Línea temporal dinámica

Los viajes en el tiempo son peligrosos. Cualquier acción, por pequeña que parezca, podría derivar en un efecto mariposa de incalculables consecuencias. Un gran ejemplo son las películas de Regreso al futuro. Si la tecnología para viajar es común, existen agentes que tratan de detener a los delincuentes temporales para evitar consecuencias irreparables.

Las acciones que afecten el devenir del mundo generarían una nueva línea temporal. Al volver a la época de origen se regresaría a una época desconocida, consecuencia de las acciones.

La línea temporal es maleable. La paradoja del abuelo puede terminar con nuestra existencia aunque el mundo continuaría su nuevo curso. Solo la existencia de los universos paralelos salvaría al viajero.

Los multiversos

Cada acción o decisión por pequeña que sea cuenta con su propio universo. Una persona rica y poderosa existirá en otra realidad siendo pobre y miserable. La tecnología, los países, la fauna, cualquier elemento que dependa de la influencia temporal cuenta con variables infinitas.

Los universos de los superhéroes como Batman, Superman o Spiderman se respaldan en los multiversos para así evitar los conflictos entre las décadas de aventuras a sus espaldas.

Con los universos paralelos e independientes las paradojas no existen. Los cambios que realice un viajero solo generarían una nueva línea temporal que no afectaría al origen. Las muertes de los antecesores de alguien no harían peligrar su existencia. Aunque no podría volver a la época de origen a no ser que la máquina del tiempo también viaje a través de las dimensiones.

Los mejores libros leídos en 2017

jardines de la luna
Ilustración de Los jardines de la Luna

Estas vísperas de Navidad y Año Nuevo se han juntado con algunos problemas personales que han provocado despreocuparme un poco del contenido del blog. He pensado contar mis lecturas favoritas del año para despedir el 2017 y de paso desearos una Feliz Navidad y próspero Año Nuevo a los que me han acompañado un año más en Mundos de Leyendas y a todos los nuevos. Que el año próximo os traiga mucha salud, amor, lecturas y ganas de escribir. Sin más, os dejo con mis lecturas favoritas:

Trinity Blood: desde el Imperio

Libro de Sanao Yoshida donde presenta una Europa fantástica donde los vampiros se enfrentan a los agentes del Vaticano con una tecnología heredada de artefactos de civilizaciones pasadas. El primero de una saga con grandes influencias del anime, muy sencilla y accesible. De hecho su sencillez por contar sin necesidad de recursos complejos ni palabras cultas es lo que más me gustó y me cautivó desde el principio

Histerias Ficticias

Una recopilación de relatos de Nicholas Avedon donde no encontraremos finales felices ni a héroes invencibles. Tal y como en la vida real. Desborda una decadencia poética que me enamoró por contrastar con la panacea de pensamiento positivo que nos vende por todas partes en la actualidad. La novela 11,4 sueños luz la tengo calentita en mi biblioteca de amazon para leerla a principios de 2018.

Lágrimas en la lluvia

Un libro de Rosa Montero, donde mezcla un futuro influenciado por Blade Runner (me lo dejó un amigo cuando vimos la nueva película en el cine) con una historia de detectives en España. Replicantes, drogas que introducen recuerdos en las personas y una trama llena de misterios a punto de desencadenar un terrible enfrentamiento entre las personas humanas y replicantes.

Neuromante

Historia donde Gilliam Gibson comenzó el subgénero Ciberpunk, para más información tengo un artículo de neuromante.

Los jardines de la Luna

El primer libro de la saga Malaz: libro de los caídos de Steven Erikson. Todavía no lo he finalizado, pero con tres cuartas partes leídas lo sitúo como el mejor libro que ha pasado por mis manos este 2017. Un mundo de fantasía en constante conflicto bélico, conspiraciones y decenas de personajes para contar una historia compleja por lo que se ha hecho famosa. Prometo reseña.

Reseña: Muerte de la luz

muerte de la luz portada
Portada de Muerte de la luz

Muerte de la luz es la primera novela de George R.R. Martin. Aunque parezca que Martin lleva toda la vida escribiendo Juego de Tronos, una saga que no terminará jamás, en 1977 debutó como escritor novel con este título. Unos primeros pasos literarios con una historia de ciencia ficción, que si bien se aleja de la fantasía a la que nos tiene acostumbrados guarda cierto paralelismo y esboza algunas ideas que posteriormente veremos en Canción de hielo y fuego.

Muerte de la Luz nos traslada a un futuro muy lejano, en un punto donde el ser humano se ha expandido a sistemas lejanos e incluso convive en el universo con diferentes civilizaciones: desde las más tecnológicas a otras que se rigen por códigos de conductas sin evidencias científicas similares a los de una tribu primitiva. El protagonista, Dirk t’Larien, recibe una piedra preciosa de Gwen, su expareja con la que terminó hace siete años. El objeto simboliza una promesa de cuando eran amantes, una llamada a la que el otro acudiría sin preguntas. A pesar de ser la típica promesa de enamorados que se pierden como cenizas en el viento, Dirk decide ir al encuentro.

Gwen por su parte se localiza en un peculiar planeta errante, Worlorn. Dicho mundo viajaba congelado por el universo hasta que se descubrió que tendría un perihelio, punto de la órbita más cercana al Sol, en un sistema de varios soles donde se darían condiciones de vida durante algunos años. Diferentes civilizaciones decidieron celebrar una especie de exposición universal a nivel cósmico construyendo ciudades, fortalezas y trayendo seres vivos de sus planetas natales.

Gwen y Dirk se reúnen en Worlorn, años después de terminar el festival. Ella se dedica a estudiar el ecosistema del planeta que poco a poco se vuelve más frio, con una flora y fauna abandonada que lucha por perdurar ante un clima condenado a congelarse. Por su parte, Dirk se enfrenta a un triángulo amoroso (aunque sería más razonable llamarlo pentágono) debido a la relación romántica que mantiene su antiguo amor con Jaan, un señor kavalar. Pero más que a una relación de pareja, se ha unido a un sistema jerárquico muy complejo donde ella es compartida con el compañero de Jaan y pasaría a pertenecer a otro clan como esclava si él muriera ante uno de los frecuentes duelos de honor a los que se enfrentan los hombres kalavar. Un sistema de relaciones y comportamientos excesivamente complejos con connotaciones machistas y racistas.

La trama desemboca en una cacería por la supervivencia en un terreno decadente donde Dirk no tiene nada que ofrecer a Gwen frente a Jaan, aunque la historia de amor se ve diluida conforme avanzan las páginas. La historia no es tan cruenta como en los Siete Reinos, aun así el final es un poco trol.

La narrativa de Muerte de la luz se antoja más brusca que la presentada en las novelas más recientes de Martin. Incluso dedica demasiado tiempo a describir detalles del mundo, que si bien proporcionan riqueza se hace pesado. Pero si existe algo en lo que destaca el autor es en dejarnos en vilo, queriendo saber qué ocurrirá a continuación, seduciendo con los sentimientos.

El libro me ha gustado aunque contiene altibajos. Si tengo que sacar algo a relucir es la idea sobre los nombres, motes o títulos que tienen las personas y lo que representan para unos y otros. Una historia con mucho potencial pero se ve desbordada conforme avanza hacia el final.

Cómo escribir las transiciones de una historia

Alicia en el país de las maravillas
Alicia en el País de las Maravillas

Por lo general, las historias suceden en varias localizaciones, participan diferentes personajes y, además, ocurren saltos temporales para evitar los momentos monótonos sin ningún interés. Es importante aprender cómo escribir la transición de una escena a otra para agilizar la acción y situar al lector en el nuevo momento espacio temporal en el que nos encontramos.

Cualquier pequeño despiste podría generar confusión. Si pensamos que nos encontramos en un lugar, con unos personajes determinados y en un instante específico del día, y apreciamos una referencia a un escenario distinto, a personajes que no se encontraban allí o pensábamos que era otro momento del día, entonces hemos fallado al cambiar de escena. Es muy importante que el lector conozca en todo momento dónde se encuentra, cuándo y con quién, para no sacarlo del estado de inmersión y deje de leer.

Los pilares de la transición

Hay tres detalles que siempre se deben conocer al cambiar de escena, o al menos intuir: el lugar, el tiempo y los personajes. Con dicha información ubicaremos al lector. Una vez conocidos podremos continuar con el desarrollo de la trama. La transición debe especificarse al comenzar el nuevo párrafo, siendo más o menos extenso si requiere de información que respalde el salto.

El tiempo

Son cambios temporales, los típicos: unas horas después, al día siguiente, más tarde, etc. No es necesaria una precisión milimétrica del tiempo transcurrido, incluso se puede transicionar indicando acciones: después de cenar, al despertar, al terminar el trabajo. Con los saltos temporales descartamos información innecesaria y aburrida.

Cuando escribimos la historia de un personaje disponemos de una cantidad infinita posibilidades narrativas, desde su nacimiento hasta su muerte (Incluso cómo se conocieron sus padres o las consecuencias tras morir). Contar cada situación vivida resultaría aburrido, además de no terminar nunca. Eliminaremos los momentos sin ningún valor para la historia.

Los tiempos de espera solo son importantes si el narrador tiene algo que decir, para aclarar pensamientos, un encuentro inesperado u otros detalles que enriquezcan el conjunto de la trama.

Una mención especial a los flashback, deberán cuidar mucho más la puesta en escena. Retroceder en el tiempo implica mostrar elementos anteriores al comienzo o el punto actual de la historia.

El lugar

El lugar es donde ocurre la acción. Si de repente hablamos de un nuevo lugar sin informar del traslado generaremos confusión. El leyente crea un mapa mental de los elementos del escenario que le proporcionamos.

Siempre que sean localizaciones comunes bastará con aclarar si da un paseo por el parque, llegó a su casa o entró en el supermercado. En cambio, si nos movemos a un lugar lejano o desconocido necesitaremos de información adicional que explique cómo llegó o qué hace allí, siempre que no se citara con anterioridad.

Los lugares nuevos requerirán de alguna descripción sobre todo si pretendemos volver varias veces, para que en futuras transiciones el lector se adapte rápidamente con pocas palabras.

Los personajes

Al igual que el lugar, es imprescindible conocer a los personajes que participan en la escena. Después de donde, aclararemos quienes están. Si alguien sale o entra también es una transición necesaria de conocer.

Los personajes definen el contexto, cada uno de ellos cuentan con información o características diferentes que marcarán el desarrollo, generando tensión con solo su presencia.

Si se muestra el punto de vista de distintos personajes o contamos con varios narradores, entonces el estilo cambiará con la escena. Si además hay cambio de narrador, de primera a tercera persona y viceversa, la transición deberá ser mucho más clara, al menos en las primeras ocasiones o destruiremos la percepción del lector.

Cierre de las escenas

Al cambiar de capítulo, lo normal es terminar la escena anterior cerrando debidamente. Pero cuando realizamos una transición en mitad del capítulo, el párrafo debe concluir o poner en suspenso la acción que tuviera lugar.

Se pueden utilizar Cliffhanger para enganchar al lector o finalizar alguna subtrama, pero el contenido antes de la transición debe contar con sentido propio. El cierre es tan importante como el nuevo comienzo, un cambio brusco confundirá y hará perder el hilo.