La mentira del marketing para escritores

promo como escribir un libro

Desde hace años quería hablar sobre la mentira del marketing para escritores, un estigma que ha provocado un parón en mi proyecto narrativo, situándolo al borde del abandono. Pero antes de comenzar el tema, ¿qué es el marketing para escritores? Algo tan sencillo como una serie de estrategias y prácticas capaces de atraer a internautas, ya sea com web o redes sociales, con el principal objetivo de introducirlos en un embudo de ventas o servicios.

¿Por qué es necesario dicho marketing para escritores? Para tener visibilidad. En este caso, como ocurre con la mayoría de aficionados de escribir su propio libro (digo aficionados porque para ser profesional deberíamos ganarnos la vida con ello), encontrar lectores. En este punto me gustaría remarcar que este texto no busca negar la eficacia del marketing para escritores, ni demonizar a sus caras visibles dentro de Internet. Muchísimo menos: hace años me valí de múltiples recursos para atraer visitas a mi web que han funcionado. Entonces, ¿dónde está el problema? La mentira se esconde en el sentido de su uso.

Hablaré de mi caso. Primero una idea ronda en mi cabeza con personajes, momentos, consecuencias y conflictos cada vez mayores, hasta que un día decido plasmarlo en palabras. A la hora de escribir surgen los primeros inconvenientes, muros que impiden el avance debido a la inexperiencia. Internet en este sentido es útil. Pienso que a otros antes que a mí les surgieron los mismos problemas. Bingo, encuentro artículos en páginas, vídeos de YouTube e incluso libros de veteranos, toda una comunidad de escritores que comparten su experiencia. Gracias a la comunidad soy capaz de sortear los muros, bien eliminándolos o esquivándolos con recursos que resultan invisibles para los lectores.

Llegó el día. Sin siquiera tener el borrador de mi libro terminado me planteo una duda. ¿Quién va a leer mi libro cuando lo termine? La terrible parca literaria de que tu obra está abocada al fracaso, sin lectores será consumida por el olvido. ¿De qué servirá todo este esfuerzo que estoy dedicando a mi obra? El miedo no me envuelve de primeras. Solo he vislumbrado una sombra borrosa al mirar de reojo a un rincón lejano, es algo lejano aunque ya me ha tocado con su veneno. Vuelvo a mis personajes, a sus aventuras, pero la sombra gana fuerza poco a poco, día tras día. Necesito resolver esta amenaza, poner un collar con cascabel al problema para evitar que me devore.

Divido mi tiempo de escritura. Lo mejor es dejar de ser un mero espectador en la comunidad. Ya no basta con comentar en un artículo para resolver una duda, tengo que ser el protagonista, a quien preguntan. El marketing para escritores es la solución.

La realidad es que es un método eficiente para encontrar potenciales lectores, pero también es una trampa. El mordisco de la sombra sonríe desde el rincón lejano. Cuando estás escribiendo y necesitas ganar visibilidad, tienes que buscar un nicho en el que destacar. En mi caso fue posicionarme en Google, ahora quizás sea diferente con la IA, cualquiera sabe a qué dedican su esfuerzo los que hacen marketing de escritores hoy, yo ya hace años que me desentendí.

Si escribes fantasía puedes hablar del género, también de tus vivencias como escritor, siendo esto último lo que te atrae más visitas. Curiosos como tú que se ven reflejados o novatos que se han encontrado un muro que necesitan superar. La trampa está montada. Mis conocimientos en informatica no son nulos, cree una web a la escritura narrativa, con recursos y técnicas para hacer un libro. De vez en cuando publicaba sobre un tema que me llamara la atención en el momento, que nada tuviera que ver con la escritura en sí. Un desvarío que tenía ganas de vomitar. Incluso empecé un canal de YouTube enfocado a historias que me parecían interesantes de libros, cine o videojuegos. Quizás esto último era lo que me hubiese dado mejores resultados a largo plazo.

Marketing para escritores hay de todo, gente especializada en los diferentes problemas que encuentras por el camino. Desde maquetadores a correctores, SEO y creadores que servían de nexo para otros creadores satélite, formando una gran comunidad. Llegado el momento hice mi primer libro. No era la historia que planeé en un primer momento, sino un manual de escritura que recopilaba los principales artículos de escritura de mi web. Del primer borrador al manuscrito final pasó más tiempo del planeado. Al revisar textos del pasado encontré problemas de estructura o la forma de transmitir las ideas: reescribí parte, eliminé párrafos que servían para la web pero eran inútiles en un libro, además de añadir partes que sirvieran de puente entre los temas.

Con mi primer libro preparad, directo a Amazon. Joder, imaginé que algo vendería, pero superó mis expectativas. La cifra superó el medio centenar. No es un superventas pero me animó a continuar. Tras la fecha de lanzamiento, todos los meses vendía algunas unidades, servía al menos para pagar el hosting de la web. La experiencia también valió para algo más profundo, tanto la web como el libro, fue todo un aprendizaje sobre narrativa. Me sumergí en un mar de información con cientos de artículos y decenas de manuales de sobre narrativa de verdaderos profesionales de novelas y cine. Una vez me contó un profesor de la universidad que si alcanzabas un buen nivel de conocimiento sobre un tema deberías ser capaz de explicarlo a otros y que te entendieran.

La hora de la verdad estaba fijada. Un segundo libro en marcha. No era mi novela inicial. Tocaba el turno a una colección de relatos que había escrito en la web y otros inéditos. Volvió la ardua tarea de corregir, maquetar y poner a punto todo. Gracias a la experiencia de la anterior publicación, fue más llevadero. Calentando motores, cuenta atrás, despegue.

Tengo que confesar sentir orgulloso de mi libro de relatos, Sinfonía de calamidad, incluso más que del libro de escritura. Aunque a la hora de definir su éxito de ventas, estoy convencido que la palabra ideal es la de desastre. Apenas una decena de ventas, de las cuales casi todas venían por parte de amigos.

Aquí está el principal problema de mi historia personal.

Al final la parca surgió de las sombras y cortó mi cabeza. El marketing para escritores es una mentira, un sueño en el que gastar energías y tiempo. El marketing para escritores no sirve para vender libros de narrativa. Su función es dar visibilidad al corrector que quiere ganarse la vida de esta manera. Encontrar un maquetador que por un módico precio te hace el trabajo tedioso de pasar tu documento Word a un formato cuidado para imprimir o para ebook. El marketing de escritores es la fuente de ingresos para el SEO que es capaz de optimizar los artículos para posicionar mejor tu web, o ganar interacción en redes sociales. Es inútil para escritores que buscan contar ficción. Es cierto. este tema se habla de pasada en las comunidades de escritores, encontrar el nicho, pero no con la importancia que se debería, porque no da visitas.

Dentro de mis errores me gustaría destacar otro. Volqué mi tiempo y energías en una web con miles de visitas semanales en su momento, a costa de dejar de lado mi proyecto personal. Cuando gastas tiempo en escribir de forma “obligada”, lo que menos quieres cuando terminas es realizar la misma tarea por hobby. Al final comprendí que todo el trabajo apenas ha servido de nada, porque el público al que atraía no era el que estaba dispuesto a leer mi libro de relatos, aunque sí mi manual de escritura.

No me arrepiento de mi manual de escritura. Gracias a él, y a la dedicación a buscar información de interés para mis publicaciones, soy capaz de desarrollar mejor mis ideas y contarlas por escrito. Este artículo lo quería escribir desde hace años, desde el batacazo de realidad que me hizo darme cuenta de que no era este el camino por el que quería gastar mi esfuerzo. Lo he pospuesto demasiado y aquí está.

Al volver la vista atrás y revisitar webs y blogs que frecuentaba en su día, la mayoría están abandonados, o les pasó igual que a mí o la vida, trabajo y familia, les sobrepasó. Personas entrañables que compartían sus vivencias y conocimientos han dejado un cementerio digital, otros incluso un vacío en forma de 404. Un vestigio de sus anhelos que fueron arrebatados por la parca que anida en las sombras, un agotamiento mental por un proyecto que consume demasiado tiempo. Sin embargo, otros sitios me hacen esbozar una sonrisa. Se trata de pequeños blogs que siguen funcionando. Son los autores que comparten sus anécdotas y escritos sin grandes pretensiones, sin tanta parafernalia SEO ni esfuerzo por la difusión como encontrabas en los que creían, como yo, que el marketing para escritores los conduciría al estrellato.

Daniel Arrebola
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