Ficha de Personaje

Los personajes son uno de los elemento más importante de una historia. Son quienes recorren la trama, desvelan los secretos y nos hacen experimentar multitud de sentimientos. Definir a un personaje de manera correcta da mayor profundidad y realismo a una novela, hay que evitar estereotipos planos y clónicos. Por ello os explico en que consiste la ficha de personaje.

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Ficha de Personaje

Es una herramienta muy útil para trabajar en una novela o un relato corto, igual que la escaleta nos ayudaba a definir la estructura de la historia. La ficha de personaje es una lista de datos que definen las características físicas, mentales y la biografía de un personaje en cuestión. Podría ser algo parecido, en realidad más detallado, a una hoja de personaje de un juego de rol. La información especificada puede ser de lo más variada. Desde descripciones con características físicas, a contar donde se crió, quienes son sus amigos y familiares, además de sus ideales y aspiraciones.

La ficha del personaje será todo lo detallada que deseemos, pero en principio solo necesitamos dos partes a describir: la prehistoria y la caracterización.

Prehistoria del Personaje

En la prehistoria se resumen todos los acontecimientos vividos por el personaje desde que nace hasta que empieza la historia o aparece por primera vez. Se describe lugares donde ha vivido, personas con las que se ha relacionado. Incluso si es necesario, datos que no impliquen directamente al personaje pero que sí le afecten, como la historia de sus padres o de la región donde nació.

Hay que tener en cuenta que los sucesos descritos en la prehistoria sobre el personaje no tienen que ser añadidos en nuestra historia. Son una referencia para que el autor defina al personaje y lo conozca con claridad.

Caracterización del Personaje

La caracterización es la descripción del personaje en el instante que comienza la historia. Contamos datos como el nombre del personaje, además de sus motes conocidos, la edad, aspecto físico, detalles a destacar sobre como habla o se mueve, a que se dedica, lugar donde vive y demás información de interés. Otro aspecto a describir es sobre la psique del personaje: sus creencias, gustos, miedos, ideales, etc.

Al igual que con la prehistoria, los datos de la caracterización no tienen qué ser incluidos en la narración, solo los importantes para el buen desarrollo de la historia.

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Ilustración de Jean Baptiste Monge

Se recomienda hacer una ficha de personaje para los personajes protagonistas y secundarios que tengan mayor peso en la trama. Se comienza con un esbozo definiendo una cualidad del personaje: torpe, alegre, fuerte, androide, extraterrestre, vago, ladrón, etc. Luego añadimos información hasta definir por completo al personaje, haciendo algo como la puesta en escena.

La principal función de las fichas de personajes es plasmar en el texto la consistencia de que realmente existen y transmitir al lector esa existencia. Cuando se trabaja duro con un personaje dejará de ser una serie de datos y acabará cobrando vida. Sabremos con precisión cómo se comportará en las diferentes situaciones que se le presenten.

Cuando la historia lo requiera contaremos los datos, pero en general servirán para tener clara la personalidad del personaje y la causa de su comportamiento. Si improvisamos la historia de los personajes durante la escritura, se puede caer en incongruencias graves que afecten al desarrollo de la historia. Sencillamente parecerán irreales.

Puesta en Escena de la Narrativa

La puesta en escena es un término que conocemos por el cine o el teatro, en aquellos ámbitos el director se encarga de crear el escenario y organizar a los actores que participan en él. Sin embargo la puesta en escena en narrativa es el paso intermedio entre el resumen de una escena y su desarrollo. Contará con una composición cercana al texto final.
Conviene tener preparada la escaleta, donde dividimos la historia en resúmenes cronológicos que nos servirán de referencia antes de empezar.

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¿Para qué sirve la Puesta en Escena?

El objetivo de la puesta en escena es desarrollar cada resumen en el que dividimos la historia. Es el momento de narrar la historia detallando el escenario, sus elementos y las acciones de los personajes. Situaremos los personajes y los objetos que componen el escenario. Detallamos los olores del ambiente, la iluminación, los ruidos y todo lo necesario para sumergirnos mejor en la historia. Dotaremos al escenario de objetos y definiremos las posiciones que pudieran ser relevantes en el desarrollo de la historia.
Al mostrar la información con detalle, el lector captará con mayor precisión la historia. Podremos hacer que el protagonista se distraiga de la conversación observando un cuadro, que tosa por el polvo del ambiente, que tome un vaso de agua para refrescar la garganta. Pero lo más importante es describir cada acción que cambie el estado de los personajes.
Si definimos mal los movimientos, el lector puede pensar que hay personajes que siguen en la escena cuando se han marchado o al revés. Cambios brusco y poco claros sacarán al lector de la historia y perderá el interés de seguir con la lectura a causa de la confusión.

Puntos a tener en cuenta

Es el momento de aclarar los puntos que definen la personalidad de los personajes, las manías o costumbres que los hacen diferentes. A la hora de definir una escena, sus elementos o características, hay que describir creando inmersión, dotando cada momento de sentimientos, de tensión o serenidad. También es importante no abusar de las descripciones, describir con mucho detalle aburre. Contamos que la mesa del despacho tenía encima papeles revueltos, cuadernos con apuntes, libros, tabaco, un vaso con algo de licor; o simplemente decimos que la mesa estaba revuelta o desordenada. El nivel de detalle depende de la importancia de ese “elemento” para el desarrollo de la historia.

Ejemplo:

Resumen:
Kaine y su hermano Gary están en casa. Gary está enfermo.
Puesta en escena:
Kaine agarró un cigarrillo del paquete, casi vacío, de Dorcan y lo prendió para darle una calada desganada. Observaba la holovisión como una autómata, sentada en un rincón de la pequeña habitación de nueve metros cuadrados donde vivía. Allí también se encontraba su hermano, el pequeño Gary dormía en la única cama. Estaba enfermo.

La escaleta

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La escaleta es el mapa de nuestra novela

La escaleta es una herramienta técnica muy útil para definir lo que será nuestra novela. Una especie de mapa o esquema que nos ayudará a escribir sin dar palos de ciego hacia un rumbo incierto.

¿QUÉ ES LA ESCALETA Y PARA QUÉ SIRVE?

Es un método para planificar una novela por bloques que definen las diferentes escenas o capítulos de la historia, ordenados del mismo modo que los descubrirá el lector. Es un elemento para tener un desarrollo sin errores de estructura, argumento o diseño de personajes. Nos sirve para apreciar de un breve vistazo toda la organización argumental, dar orden a la trama, a los personajes y vaciar nuestra cabeza de tanta información. Así evitamos tener que reescribir parte o todo el manuscrito de nuevo si encontramos incoherencias. También nos ayuda a comprobar el ritmo en la novela, pudiendo modificar o fusionar cada bloque sin problema.
La escaleta es una herramienta para ayudarnos en el trabajo, no una traba. Debe ser flexible ante los problemas o contradicciones que se nos presenten. Siempre se pueden añadir, modificar, eliminar o cambiar el orden de las escenas para mejorar el resultado de nuestra historia.

¿CÓMO HACER UNA ESCALETA?

Cada escritor puede realizar la escaleta como mejor le convenga, puede detallarla más o menos según prefiera. La clave es que sirva como cimiento de la novela.
Cada bloque hay que etiquetarlo con un título de referencia, para identificar cada elemento con facilidad. Luego detallar el objetivo principal de la escena, es decir, los cambios o avances relevantes en la historia o personajes. Acabamos con un breve resumen del bloque.
Se puede añadir el escenario donde ocurren los hechos, además de los personajes que participan. Omitimos los diálogos y las descripciones, igual que tampoco hay que preocuparse por la voz del narrador.
La escaleta se puede escribir, dibujar en forma de diagramas o pegar post-it con la información sobre alguna pizarra.

¿CÓMO UTILIZAR LA ESCALETA?

Una vez tenemos la escaleta llega el momento de comenzar con la puesta en escena o directamente escribir el manuscrito. Podemos elaborar el manuscrito en el orden que deseemos o nos sea más cómodo, debido a que ya gastamos el tiempo en evitar incongruencias.
Cada vez que nos surjan dudas sobre la historia, la escaleta, nos vale como índice de sucesos, como mapa orientador en la ardua tarea de escribir una novela.
El resultado será un primer manuscrito acabado en menos tiempo que si directamente nos ponemos a vomitar nuestras ideas sobre el papel. Gracias a la escaleta ganamos tiempo, un bien muy preciado.

Imaginando el Mundo

A la hora de empezar una historia de fantasía o ciencia ficción el primer elemento a tener en cuenta es el mundo, es la mayor diferencia con respecto a novelas de otros géneros. Debe ser sólido y profundo.

Antes de esbozar los primeros manuscritos, antes de definir a los personajes y la trama, hay que conocer el mundo donde se desarrollarán los acontecimientos y definirlo bien en nuestra cabeza, o apuntando para no olvidarnos. Las ciudades y las distintas gentes que habitan en ellas, la economía que los mueve, conflictos entre potencias, trazar fronteras y definir la geografía. Hay que aclarar las tecnologías o reglas de las cuales dispondrán los personajes. Dibujar un mapa ayudará.

En novelas de otros géneros, la historia se desarrolla en la actualidad, en el pasado, o incluso en ciudades o regiones ficticias, pero con características reales y funcionamiento claro, iguales a las que vivimos día a día o se vivió en el pasado. Si acaso necesitaremos documentarnos, en el caso de otras épocas, o visitar lugares para familiarizarnos. Con la fantasía y ciencia ficción moldeamos todo el mundo en nuestra cabeza y mientras más desarrollado y amplio mejor a la hora de escribir. Obtendremos más credibilidad en la narrativa, potencial en las descripciones y un pilar para sostener los giros de la trama. Quizás para un relato corto o en una historia con pinceladas leves de elementos fantásticos sea innecesaria tanta precisión, pero en la mayoría de casos debemos esforzarnos por recrearlos de vida propia.

Todo esto no implica que debamos narrar cada mínimo detalle, hay que describir lo primordial para poner en situación al lector. Si en nuestro mundo hay androides, basta con cruzar al protagonista, o secundarios, con algunos para que el lector comprenda que existen. Un buen mundo dotará de mejor trasfondo a los personajes, a sus conversaciones y modos de vida. Enriquecerá y dará sentido a los habitantes de ciudades, estaciones espaciales o cualquier escenario que se nos ocurra. Facilitará el trabajo cuando se utilice la magia o cuando la nave espacial necesite reparaciones. El mundo nos ayudará a desarrollar con claridad nuestra historia.